Entrevista con el ex alcalde del CDS José María Domínguez Ortiz

Con 70 años de edad, y jubilado como político y constructor, José María Domínguez Ortiz fue alcalde de Mairena del Alcor entre 1987 y 1991 por el CDS de Adolfo Suárez

Con 70 años de edad, y jubilado como político y constructor, José María Domínguez Ortiz fue alcalde de Mairena del Alcor entre 1987 y 1991 por el CDS de Adolfo Suárez. Apartado de la vida pública tras perder las elecciones de mayo del 91, a las que concurrió por el PA, su figura fue tan influyente que sin su acción no se entenderían algunas cosas, hechos y obras que todavía gozan de peso y presencia en la vida del pueblo. De su larga presencia en el Ayuntamiento como concejal desde la primera Corporación democrática se enorgullece, como del buen entendimiento que tuvo con fuerzas rivales como el PCE y el PA, con los que gobernó en coalición. Hoy, no obstante, reconoce su alejamiento sin nostalgia de la turbulenta política local, de la que confiesa contar con poca información y nulo interés por intervenir. Guarda en cualquier caso episodios, datos e informaciones en su memoria, en cuya narración no quiere entrar en esta entrevista, pero que no descarta desvelar en el futuro para compartirlas con los maireneros. La cercana campaña electoral y sus pocas ganas de influir en ella son la razón que esgrime para esa espera.

Es conocido por todos que usted se muestra a la menor ocasión orgulloso de su pasado político, ya como edil ya como regidor, ¿cuál es la razón?
Podría apelar a muchas, pero hay una que destaca entre todas, que goberné con tan sólo seis concejales, que es la mayoría más exigua con la que ningún alcalde ha gobernado nuestro Ayuntamiento. A menudo recuerdo las aduladoras palabras del secretario de mi época, Gabriel (que en paz descanse) cuando bromeaba preguntándome cómo era posible que lo sacara adelante todo por mayoría. No había secretos, sólo mucho trabajo, diálogo con todos y la fuerza de unas propuestas capaces de convencer porque eran buenas para el pueblo en su conjunto.
¿Cómo cuáles?
La compra de La Cebonera, donde hoy se asienta el gran barrio de El Patriarca fue una de las cosas de las que más satisfecho que siento, mucho más cuanto más tiempo va pasando y veo todo lo que se está haciendo allí. Nos metimos en aquel lío porque entonces se hablaba de unir Mairena con El Viso y la isla que suponían aquellos terrenos en medio de los dos pueblos era un obstáculo. De este modo, si el Ayuntamiento de Mairena conseguía hacerse con su propiedad el problema de crecer se resolvía. Fue un reto que nos costó enormes esfuerzos, pero la idea de ubicar servicios allí y avanzar compartiéndolos merecía la pena. Y estos servicios no eran ni más ni menos que el Centro de Salud que ahora por fin se está construyendo, o un Parque de Bomberos entre otros.

¿Qué piensa ahora cuando lo ve?
Pues me ratifico en que la estrategia era correcta, que no estábamos equivocados. Recuerdo perfectamente que nos costó 80 millones de pesetas, y financiamos la operación a 5 años. Hoy veo que pusimos unas buenas bases y es una enorme satisfacción, pues encima nuestro Ayuntamiento todavía, y a pesar de tantos años, continúa obteniendo beneficios con la venta de terrenos y sus actuaciones allí. Es incalculable el beneficio que aquel suelo ha reportado y puede dar aún.
¿Y al margen de La Cebonera, qué otros proyectos?
Sin duda la feria, que empezamos en la primera legislatura del Partido Comunista. Lo que nos pasaba era que la antigua era tan pequeña con lo que había crecido el pueblo que su celebración se había convertido en un desastre, y fue a mí como concejal de Urbanismo a quien el alcalde encomendó hacer las gestiones. Entendía Isidoro que mi experiencia en el sector era un aval para el éxito de la compra de los terrenos nuevos, y dio su confianza. Entonces estábamos coaligados en el gobierno municipal PCE, UCD (que era mi partido antes de disolverse y transformarse en CDS) y PA; y ninguno ganábamos ni un duro en la Corporación aunque nos partíamos la cara por Mairena. De otra manera quizás no hubiera sido lo mismo.
¿Recuerda los detalles de aquellas gestiones, anécdotas del proceso…?
Hay un episodio muy poco conocido que cuento siempre con gran placer. Fueron unas gestiones ante el ministro de la UCD Jaime García Añoveros en pleno fin de semana, que dieron fruto inmediato por increíble que parezca. Era una subvención de 15 millones de pesetas que le pedí un sábado por la mañana y él mismo en persona me llamó al mediodía siguiente domingo para confirmarme que contáramos con ella.
Fue usted el alcalde que trajo Emasesa como empresa suministradora del agua y nos quitó la sed tan mala de aquellos años, ¿no es así?
La situación con los pozos casi secos y los grifos echando más agua turbia que incolora era desesperada, así que había que ponerse manos a la obra y dar una solución de urgencia. En aquel momento dirigía Emasesa José Luis Prat con quien tuvimos que llevar unas negociaciones durísimas, que en alguna ocasión hasta lo obligaron a levantarse de la mesa y marcharse ante la falta de acuerdo por mis condiciones. Recuerdo con humor cómo me afeó aquello mi secretaria diciéndome: “¡Qué vergüenza José María!”. Pero yo sabía que volverían, así se lo dije a ella y así sucedió. Tengo que reconocer que los gerentes de Emasesa en aquel momento nos dieron a los maireneros un trato preferencial y que Prat se portó como un señor. Conseguí meter en la empresa a 7 de los 8 trabajadores que teníamos en el servicio municipal de aguas, y se hicieran cargo de un montón de gastos que teníamos acumulados. Al principio nosotros sólo le íbamos a comprar el agua, pero al final conseguimos que se quedara con el servicio. Y encima nos dejaron casi todos los bienes como los depósitos y algunos pozos. La última condición que puse, y que también se me aceptó, fue firmar la operación el 18 de marzo, festividad del Cristo de la Cárcel, como agradecimiento al Señor por el milagro. Más tarde cuando abandoné la alcaldía José Luis Prat me remitió una carta tan bonita y emotiva que todavía la conservo.
En el campo de la recogida de basuras hubo avances significativos también, creo
Sí, sin duda. Desmontamos por 500.000 pesetas el vertedero de la Vega, que era una vergüenza y un foco de insalubridad, y que el ecologismo que ya comenzaba a influir usaba para criticarme desde Radio Mairena, donde estos chicos tenían un programa. Hicimos muchas gestiones y al final dejamos de verter allí y lo empezamos a hacer en San Rafael, en la carretera de Torreblanca. Fue una fase transitoria porque todavía no existía la Mancomunidad como ahora, pero en todo caso podemos decir que fue el comienzo de un proceso hasta llegar al presente.
¿Qué hay de la cultura? Entonces la oferta era más pobre que ahora
Eran otros tiempos y los medios escasos, pero anduvimos enfrascados en algunos procesos complicados y difíciles sobre el castillo y la casa palacio. La casa palacio era todavía propiedad de la familia Jiménez Jiménez, y como teníamos tan poco dinero buscamos la manera de cambiársela a través de un convenio urbanístico porque se caía a pedazos. No pagamos nada, el beneficio que obtuvieron fue permitirles urbanizar la Huerta Cantarito, entre otros puntos.
¿Y con el castillo qué pasó?
Pues ya era de la Consejería de Cultura y estaba cerrado. Hicimos movilizaciones para que se abriera porque todo se estaba estropeando, pero no vi los frutos. Otra acción que quise impulsar y tampoco me dio tiempo fue la compra de la hilera de casas frente de la parroquia, que solapan la muralla y el foso. La idea era despejarla para darle resalte y vistosidad al monumento y a la vez recuperar espacios para abrir allí una plaza con jardines, pero no me dio tiempo. Aparte era una operación muy complicada.
El renacimiento del Carnaval tras el paréntesis de la dictadura fue otro movimiento cultural de su época
Mérito incuestionable de mi concejala de Cultura María José Benítez. Con aquel impulso quisimos respaldar los deseos del pueblo, y es otra cosa que gracias a Dios ha ido cada vez a más.
No obstante hubo algunos aspectos discutidos de su gestión como la demolición parcial de uno de los molinos de agua y el giro que trató de darle al festival
Fue así. Sin embargo, el molino de debajo del castillo –que es al que te refieres- era un obstáculo para la carretera de circunvalación, y allí por la orografía quedaban pocas opciones y mucho más caras, de modo que consolándonos con que no era el único actuamos como lo hicimos primando la infraestructura. Y en cuanto al festival, no se entendió el giro que junto a José Luis Ortiz Nuevo quisimos darle al festival. No se entendió su espectáculo “24 horas tiene el día, 24 horas tiene la noche”, y por poco me entierran en vida por aquello, pero a mí no me cabe duda de que el giro era necesario para su supervivencia por nuevas vías. Lo sigo pensando hoy. Aunque con independencia de eso hubo otros momentos inolvidables. Nosotros trajimos a Antonio El Bailarín, que fue un momento para la posteridad de nuestro festival. Del mismo modo, con el alcalde Isidoro Núñez o siendo alcalde yo, recibimos a políticos nacionales de primera fila como Soledad Becerril.
O sea, que a usted no le caben dudas de los aciertos y avances de su liderazgo de la Corporación…
Si hubiera una máquina objetiva y desprovista de la influencia de las emociones humanas que nos permitiera comparar sin contaminaciones la gente lo vería con tal claridad que se sorprendería. Pero ojo, que quede claro que el mérito no es sólo mío, pues yo no hubiera sido nada sin el grupo de gente que me apoyaba, a todos los cuales quiero aprovechar la ocasión para agradecérselo públicamente. Sin ellos no habría sido posible.
Pero veo que también le quedaron “espinitas” como la del castillo. Supongo que le pasará a todos los alcaldes
No lo sé, pero a mí no sólo se me quedó clavada esa, hay otras como la compra del pinar Espeso para la romería. Nos íbamos a quedar con las 30 hectáreas, y de hecho las negociaciones con la familia estaban muy avanzadas pero se produjo el relevo en el cargo y no sé qué ha pasado después.
Se le considera un hombre de derechas, ¿cómo se ve usted a sí mismo?
Yo me considero una persona del centro político capaz de tender puentes desde esa posición. Pero te digo que las ideologías a la hora de gobernar un pueblo no importan tanto como el amor por éste, el desinterés y el deseo de sumar. Esa es la razón de que en mi época consiguiéramos tanto consenso y tan buenas relaciones entre todos nosotros.
Dicen de usted los que le vieron en el tajo que las mejores negociaciones las culminaba en la barra de un bar, ¿es eso cierto?
(Sonrisa y pausa antes de responder) No siempre, no siempre, pero de esas también hubo. Recuerdo un año de feria pasado por agua desde el primer día hasta el último que los feriantes se me echaron encima ante la ruina que aquello les suponía. Me pedían la devolución del dinero que pagaron por los sitios, pero el tema era que el Ayuntamiento no se lo podía devolver porque no lo teníamos ya. La salida fue reunirlos e invitarlos en la caseta municipal y proponerles el mismo sitio el año siguiente sin pagar ni un céntimo. Para alivio mío aceptaron, y así se hizo.
La feria y el alcalde José María, todo un clásico
Pues no te creas, que debido al cambio hubo maireneros que se llevaron bastante tiempo sin hablarme por lo lejos que decían que estaba. Lo mismo pasó con otros cuando quitamos la Cruz de los Caídos para cumplir un acuerdo con el PCE.
Los símbolos siempre tocando la fibra sensible. Supongo que durante su mandato habría más historias de ese tipo
Para mí fue un hito desde el punto de vista humano eliminar el cementerio de los desamparados, una zona de nuestro camposanto donde incomprensiblemente eran inhumados los estigmatizados por la sociedad por su forma de muerte u otras injustas razones.
Salud, deportes…¿qué cometidos le emplearon en esos campos?
Ha pasado mucho tiempo pero recuerdo que fuimos los que inauguramos el primer pabellón cubierto y empezamos las obras del centro de salud de La Barriada, que el PSOE se empeñaba en construir en el Callejón Sin Salida. Prometimos a los maireneros la ambulancia y el médico de guardia mientras se construía el centro de salud, y así lo cumplimos.
¿Cómo ve Mairena hoy?
Ahora somos un modelo de pueblo, y eso hay que reconocerlo. Cuando nosotros llegamos después de la dictadura era una villa de 13.000 habitantes, pusimos unas buenas bases sobre las que luego se ha seguido profundizando, y ya somos una ciudad de 22.000 habitantes.
¿Cómo recuerda su triunfo electoral?
Fue uno de los días más felices de mi vida. Mucha gente pensaba que ganaría el PSOE porque aquella jornada también se votaban las europeas. Recuerdo que yo estaba en el recuento del colegio de La Barriada para decepción de los socialistas presentes, que veían cómo los mismos que votaban su partido al Parlamento de Bruselas para la alcaldía me votaban a mí. Es una buena síntesis de lo que pasó.
Luego el PSOE vendía que usted se hizo con la alcaldía gracias al “Pacto del Bulli”. ¿Hubo tal pacto para coaligarse y gobernar?
No hubo ningún Pacto del Bulli ni ninguna estratagema, que por otro lado hubiera sido legal y democrática si hubiera existido. Lo que sí hicimos fue un Pacto de Caballeros que ultimamos allí antes de acceder al poder CDS, PCE y PA para organizar la distribución del poder. Y aquello funcionó. Yo tengo que decir en honor a la verdad que aquellos acuerdos hasta entonces desconocidos fueron después modelo en sitios como Osuna, Carmona o pueblos del Aljarafe, por ejemplo, donde se han hecho también con buenos resultados. Eso fue y sigue siendo posible porque la dinámica de gestión de los pueblos escapa a otros análisis políticos que se puedan hacer.
Su salida fue un poco triste quizás. Muchos no le perdonaron abandonar el CDS y presentarse luego por el PA, ¿me equivoco?
La desarticulación del CDS ya no permitía disponer de un partido sólido con el que concurrir, y como los partidos no son más que instrumentos para alcanzar el poder, en esa creencia me comprometí con Rojas Marcos para ir con el PA, pero aquello fue un error pues no se entendió. Pero tengo que decir que el PA no fue el único partido que me hizo tentadoras ofertas entonces. Me hubiera gustado un segundo mandato, pero mantengo intacto el orgullo de la noche que gané las elecciones.

Comentarios de “Entrevista con el ex alcalde del CDS José María Domínguez Ortiz”


  1. José Antonio Daza Colchero says:

    En las primeras legislaturas,cuando el pueblo entendía poco de lo que suponía
    la palabra demogracia,hubo hombres,que sin mirar el interés económico,dejaron muchas horas en los despachos oficiales,de Mairena y de fuera de ella en beneficio,del que siempre he considerado mi pueblo,en minúscula,pueto que como sabéis,soy de Carrión de los Céspedes.El más importante,por su cargo,fué José María.Yo,como él dice,lo consideré un hombre de Centro,ya que su estatu social no se encontraba ni en un extremo ni en el otro.Con el orgullo propio del buen mairenero,se entregó a la causa de luchar por su pueblo,como nunca él pensaba hacerlo,debido a sus limitaciones,pero las grande acometidas políticas que se tomaron,necesitaba un hombre como él . J.A.Daza C.

    • Yo creo que fue un gran alcalde que trabajo por Mairena, creo que tendria que seguir mas años pero……como empresario es muy bueno y ademas una gran persona, para mi es una persona a tener muy en cuenta en todos los sentidos , es un hombre de Mairena y es para Mairena, la vida lo traslado a otro pueblo, pero es mairenero de los pies a la cabez

  2. Batidor says:

    Para cuando un reconocimiento a este hombre que tanto lucho por Mairena, dentro y fuera del Ayuntamiento (Alcalde, concejal, Reyes Magos, empresario, etc.).



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