Así, como él era…

Termina la semana cultural flamenca con las figuras de Manuel y Antonio en el recuerdo. Juan Castulo a cargo del último recital.

Los actos conmemorativos del 30º aniversario de la muerte de Antonio Mairena volvieron anoche a la Casa Palacio, ya para despedirse. Así concluye también el seminario que comenzara el martes bajo el nombre La Universidad del Cante, que trasladó conferencias y recitales al Paraninfo de la Universidad y a la Sala de la Fundación Cruzcampo.

Manuel Martín comenzó pronunciado su conferencia dedicada a la vida de Manuel Mairena, La lógica continuidad. Era deseo de su hermano Antonio, dijo Martín, que Manuel ocupara su lugar en su casa y en el arte. El crítico de flamenco repasó su vida y obra como cantaor tradicional, destacado como gran saetero, hasta el momento de su reciente fallecimiento, día echado a la soledad por aquellos que decían ser sus amigos.

Desde la Sala del Pino y aunque no estaba previsto (pero se agradeció), el acto se trasladó al Patio del Pozo. Tomaron asiento Juan de Loxa (poeta), Ricardo Miño (tocaor), Pepa Montes (bailaora), Antonio Carmona (presidente de la Fundación Antonio Mairena) y Nano de Jerez (cantaor), coordinados por la investigadora Marta Carrasco. Hubieron de ausentarse por enfermedad Matilde Coral y Fosforito. Todos conocieron a Antonio y compartieron sus vivencias con él desde el cante a la estrecha amistad, alabando su aportación y la influencia que tuvo en sus vidas. Juan de Loxa trajo además una entrevista, de la que se escucharon dos extractos, en los que hablaba de Granada, por un lado, y del cante gitano andaluz por otro.

Para finalizar, cante. Juan Castulo ocupó el escenario con el Niño Elías. Con una soleá de Alcalá (dedicada a Antonio, Curro y Manuel), tientos tangos, una seguirilla y tonás de Triana, el mairenero fue repasando los recovecos de los cantes que gustan por aquí, con su peculiar registro. Jondo. Terminó con fandangos naturales de Huelva, entre los aplausos de sus paisanos.

La noche me dejaba una última anécdota, la de una mujer mairenera que entonces estaba en la veintena. En el Venus o la antigua Peña Flamenca, esperaba pacientemente a que Antonio «entrara en calor» para oírle cantar. Una noche, después de mucho insistirle, le dijo: -«Si no me vas a cantar, por lo menos invítame». -«Mejor te canto», dijo Antonio. Lo hizo. Le cantó aquella de «Amparo, por Dios Amparo» y se montó una de tantas memorables fiestas, muchas de las cuales acababan con él bailando con ese arte. Así, como él era…

cierresemanaflamenco

Comentarios de “Así, como él era…”


  1. unmairenero says:

    Todos estos «mairenistas» se aprovecharon de Mairena, y han demostrado no respetarlo ni quererlo, porque se han inventado la mayoría de las historias que cuentan. Del único que me fio es del Nano, que ese si quiere al maestro y lo ha demostrado. Este año, como ellos se sienten los dueños, le han dado la espalda al festival. No ha ido ninguno, parece que se han puesto de acuerdo. Llevan un montón de años alimentando el recuerdo con mentiras y más que beneficiar le han hecho daño irreparable a la figura de Antonio Mairena. Cuando ellos controlaban el festival y se mostraban como los senadores del gobierno mairenista, no faltaban ni a un sólo acto, para ser alguien, porque no eran nadie. Pasaron de ser aficionados a conferenciantes… Dónde estaban todos los que están sentados a esa mesa este año, ¿y el crítico Manuel Martín Martín? que le ha hecho un desprecio al festival tremendo, seguramente porque no lo han contratado para presentarlo, afortunadamente, porque este año en eso, en el presentador, hemos ganado una barbaridad, ya que fue lo mejor del festival, elegante y sin alardear de lo que sabe, como hacen otros. Bueno, Martín Martín y todos los críticos, no fueron ninguno. El cartel no valía un duro porque no están ellos, ¿no? Ya vale, que se repiten mucho, hasta se plagian. Yo creo que la organización debería cambiar ya radicalmente el radicalismo de estos señores y darle el sitio a los jóvenes para las mesas redondas y para las conferencias que seguro que serán más honrados y podrán hablar de la obra del maestro desde el análisis.



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