Dos galardones consecutivos ensalzan la trayectoria de Jesús Gavira como escultor flamenco

A la del pasado jueves concedida por la Fundación Cristina Heeren, le seguirá su nombramiento de Hijo Adoptivo de Triana el día 21 de julio, arranque de la Velá del barrio

Cante, baile y toque son las tres variables en las que se ramifica el arte flamenco, si bien como toda expresión magnífica que se precie, ésta genera en torno a sí otros lenguajes paralelos y no menos ricos, que además de resaltar al matriz ayudan a completarlo y difundirlo. Todo, a la vez, que adquiere entidad y protagonismo propios. Algo de eso ha sucedido a Jesús Gavira Alba con la escultura y la talla, que en gran parte de su producción ha adoptado matiz flamenco y calidad indiscutible. Un quehacer por el que se reconoce ahora por varias vías al también profesor de Bellas Artes mairenero, cuyo quehacer tampoco escapa a la pintura. Año tras año, escultura tras escultura, talla tras talla y obra tras obra, al por otra parte gran aficionado al flamenco no sólo le han permitido hacerse un hueco, sino ir algo más allá elevando sus expresiones artísticas al grado sumo con personalidad propia.
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Tal categoría es lo que ahora, coincidiendo con su madurez artística y vital, se le empieza a premiar, y por acumulación. Al tiempo, Gavira aprovecha para dejar sentado que en medio de todo este arte su compromiso con Mairena del Alcor, su pueblo; y a la vez con sus artistas, y Antonio Mairena y el mairenismo en la cima, centran al máximo su motivación e interés. Todo ello en medio de una fértil prodigalidad productiva, que ahora comienza a rentar gratos reconocimientos, que él agradece.

El primero tuvo lugar hace sólo varias noches, el pasado jueves día 7 de julio en el contexto de una noctámbula y estival velada de “Los veranillos del Alamillo”, de la mano de la Fundación Cristina Heeren de Sevilla. En el parque periurbano hispalense, y tras un recorrido en vídeo por una parte de la significativa trayectoria artística de Jesús Gavira por la geografía flamenca, y una semblanza trazada por Alfonso de Miguel, el escultor recibió de manos del presidente de la Casa del Arte Flamenco Antonio Mairena, la placa encarnadora del galardón. Fue un acto envuelto en la emotividad, al que asistieron no pocos maireneros acompañando al artista. Entre ellos, María Antúnez, familiares y amigos personales de Jesús, y el artista asimismo mairenero José Manuel Castillo. Pues la noche sirvió además como palanca de lanzamiento del vivo flamenco de la localidad, al contar con la actuación del joven Carlos Guillén, otro de los artistas en fase embrionaria, que agradó con su cante al público allí concentrado, acompañado a la guitarra por Jesús Rodríguez y al baile por Beatriz Rivero.

Queda pendiente ahora el segundo de los actos de agasajo previstos a Jesús Gavira, el que tendrá lugar en Triana el jueves 21 de julio, jornada inaugural y de arranque de la Velá de Santiago y Santa Ana, en cuyo acto central junto al pregón, será investido con los honores de Hijo Adoptivo del emblemático y fluvial barrio. Un hito que ha removido igualmente las emociones de su protagonista, según manifestó a Radio Mairena, en donde en entrevista sostuvo que para él como mairenista el barrio de Triana tiene algunas connotaciones muy especiales. La primera, el trato deferencial que se dispensaron mutuamente los cabales del barrio y Antonio Mairena, que es su factótum en el cante, según aclaró. Luego, el hecho de que desde allí partieron en barco las esencias del flamenco al nuevo mundo para luego retornar con los renovados cantes de ida y vuelta. En tercer lugar, y en cierto modo consecuencia de los anteriores, por el vínculo personal permanente entre Triana y Jesús, plasmado ya en dos monumentos como la María Auxiliadora conocida como ‘La Sentaíta’, inaugurado en el año 85; y en el Altozano mediante su figura ‘Triana al Flamenco’, erigida en 1994. Todo ello suma, sin duda, en la decisión barrial de la concesión del título, acordado de forma unánime. De ahí que Gavira aprovecha para ensalzar vigentes vínculos de Mairena del Alcor con Triana y Jerez como cunas del cante, refiriéndose a la nueva y reciente iniciativa conjunta y vía ayuntamientos en torno a la saeta.
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Ahora Jesús espera que Mairena esté a la altura también, no sólo en virtud de su cualidad de artista, sino por su probado y prolongado compromiso con el flamenco, del que no sólo es un gran y activo aficionado, sino en paralelo amigo de sus más destacados artífices. Recuerda cómo estuvo en Triana cuando Pepa Montes y Jesús Heredia recibieron el título con el que ahora le honrarán, y por encima de todo su compromiso con el festival mairenero, para cuya nueva y quincuagésimo quinta edición tiene preparada una sorpresa destinada al gran José Menese, de quien afirma “se lo merece todo por su probado amor y entrega al flamenco de nuestro pueblo”.

UNO MÁS EN UNA SAGA DE ARTISTAS
Jesús Gavira Alba es el hermano mediano de una saga de tres artistas. Siendo Chano o Feliciano Gavira el menor, mientras que el reconocido Antonio Gavira, el primogénito. Con éste, precisamente, ha realizado no pocas obras en colaboración. Desde el caballo del recinto ferial mairenero al mausoleo de Antonio Mairena en el cementerio municipal San José de la ciudad. También fue él quien lo animó en su niñez a cultivar su faceta artística, tras observar su maestría en el modelado de barro en que lo sorprendió casualmente. Aunque la obra de Jesús adquiere dimensión per se. Baste destacar su monumento ecuestre al rey Fernando de Antequera en aquella ciudad. Como a la par ha abarcado en su producción tanto obras en calve flamenco como civil; o dominado técnicas al margen del modelado como la del pincel. En cuanto al barrio de Triana, su aportación destaca por abultada, pero es que por si resultaba magra ya tiene otro encargo para él, una estatua a Marifé de Triana. En Sevilla, por citar otro ejemplo, la Alameda de Hércules acoge una obra de su autoría dedicada a la Niña de los Peines. Sin pasar por alto otras menores como los medallones del festival de cante jondo Antonio Mairena, los giraldillos de la bienal, o bustos de artistas que en el caso del maestro de Los Alcores resultan casi innumerables. Todo ello seguido por un amplio etcétera que llega a lugares lejanos como Cataluña.

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