Los Andalucistas apoyan a los interinos generalistas y a los profesores de religión

Con importante número de ellos en Mairena, su puesto peligra al ser sustituidos por especialistas, mientras que los profesores de religión han visto socavadas sus funciones

Los Andalucistas de Mairena del Alcor han elevado a pleno una moción de apoyo a la estabilidad laboral de los profesores interinos generalistas, cuya contratación está en peligro ante la contratación de profesores de francés para la enseñanza del segundo idioma en la enseñanza pública de la Comunidad. Del mismo modo, con la moción se pide la corrección de la situación que atraviesa el profesorado andaluz de religión desde el año pasado, a tenor de la decisión de la Junta de reducir las clases de esta materia. La propuesta, destinada a la Administración Andaluza, se debatirá, y en su caso se aprobará el próximo martes en el pleno previsto a las 9 de la noche.

Los Andalucistas pretenden de esta manera preservar tanto el derecho a la calidad de la educación pública en la Comunidad como el de los padres y alumnos a la elección de una materia legal y regulada, así como los derechos de los trabajadores. Y entre éstos la beneficiosa estabilidad laboral y la dignidad profesional, que en su opinión no están debidamente respetadas con las medidas referidas, y que se pretenden corregir.

En primer lugar, por lo que afecta a los profesores interinos, completamente necesarios ante la falta evidente de enseñantes surgida en los centros escolares, dada la imposibilidad durante estos últimos años de cubrir mediante oposiciones todas las bajas por jubilación que se han producido. Una realidad avalada por los datos, que se traduce en merma de la calidad y sobrecarga para el resto de la plantilla.

A lo que viene a unirse ahora el que los profesores de francés que entrarán en el curso 2016-17 a tenor del inicio de enseñanzas del segundo idioma, no se destinarán por completo a impartir tal disciplina, sino que se les adjudicará funciones tutoriales paralelas, lo que no sólo será un inconveniente para el idóneo ejercicio de sus funciones, puesto que también detraerá estas necesarias plazas de las bolsas de interinos generalistas, que perderán así su opciones de empleo total o parcial, a pesar de su experiencia. Así lo vienen denunciando los sindicatos sectoriales al unísono que dicho profesorado, que no ha cejado en sus quejas y protestas ni incluso durante el pasado y caluroso mes de agosto. De ahí, que los Andalucistas se decanten sin peros en favor de la calidad educativa pública, tan vital, y del profesorado. Y de manera particular de los profesionales maireneros, afectados por tales medidas, a entender de los Andalucistas prescindibles.

Igualmente, y en lo que toca al profesorado de religión, el problema se debe a la reducción de sus clases a la mitad, es decir, de 90 minutos semanales anteriormente a 45 ahora. La consecuencia de ello es que el horario se les queda grande, resultando que estos profesores se hallan en sus centros en muchas ocasiones de brazos cruzados, sin función alguna que desarrollar, lo que para este grupo municipal resulta discriminatorio, siendo suaves en el calificativo. Cabiendo señalar que cobran sus nóminas completas al derivar su estatus laboral del Concordato con El Vaticano, suscrito hace décadas por el Estado, y actualmente en vigor.

Añaden los Andalucistas que a la desconsiderada situación se suma el que a dicho profesorado ni siquiera se le permite la vigilancia en los recreos para evitar el contacto con los niños, algo paradójico cuando precisamente desde hace décadas se viene apostando por la integración, sin que en los recreos se imparta materia alguna más allá de vigilar para seguridad del alumnado. Más aún, resultando que la Junta se acogió al cambio de acuerdo con la literalidad de la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), pero siendo tal reducción opcional y no obligatoria, como prueban hechos como el que nadie lo reclamaba, y que casi ninguna otra administración educativa se ha acogido a la misma. Entendiendo que, con su experiencia, y al margen de que siga en marcho o no el Concordato, no es éste el trato que merecen unos experimentados profesionales que se ven ya por segundo curso consecutivo en tal situación.

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