“Viajar y un buen baile es lo que más me gusta del mundo”

A sus 74 años, la mairenera Chari del Macareno, puede presumir de tener más kilómetros recorridos que Fernando Alonso. Cuenta la leyenda popular que la conocen hasta en Miami

Julio-2018

Con el verano y las vacaciones no son pocos los maireneros y maireneras que toman rumbo a la playa, a la montaña y quizás hasta destinos exóticos los más afortunados. Pero, al hablar de viajes y excursiones en Mairena, uno no puede por menos que acordarse de un personaje fundamental del vacacioneo local. Quién no conoce a la descacharrante “Chari del Macareno”, a la que están a punto de beatificar tantas empresas de autocares. Puede que haya muy pocas personas mayores en Mairena del Alcor que no hayan ido con ella, aunque sea un dominguito a la playa de Chipiona, pero tampoco le son ajenos tantos jóvenes a los que ha llevado a los carnavales de Cádiz, entre otros destinos.

Rosario Cardoso Portales (Mairena del Alcor, 1944), popularmente conocida con el sobrenombre de Chari del Macareno, lleva casi 20 años organizando viajes y cuenta en su haber con muchas más de 200 excursiones por toda España. Ella misma explica que la primera vez que sacó un autobús, “fue para ir al Guadalpark, porque quería llevar a mi niña y las amigas y al final llevé dos autobuses llenos”. Reconoce que la experiencia “me encantó”. Ella que, aunque había estudiado en un colegio interno, nunca ha ejercido profesión ninguna y no ha tenido más ocupación que su casa y su familia (que no es poco), desde que se casó con Manuel Antúnez en 1972, con la primera excursión descubrió todo un horizonte laboral “y es que encima me gusta muchísimo”.

Chari lleva casi 20 años organizando viajes y cuenta en su haber con muchas más de 200 excursiones por toda España

Así, se fue atreviendo “a llevar a la gente nueva a los carnavales de Chipiona (pero ya no saco viajes con ellos porque tienen mucha tarea)”, a la playa de Caño Guerrero “con su parada en El Rocío” y poco a poco fue ampliando horizontes, desde viajes a las ferias de Sevilla, Córdoba o Jerez…, Galicia, el País Vasco, Lourdes, etcétera, etcétera. No hay ocasión ni destino que se le resista, ni época del año que se quede en su casa. Lo mismo te saca un viaje en enero a Granada para visitar el Sacromonte, que te organiza un fin de semana romántico por el Día de los Enamorados, que te saca autobuses a varias ferias. Ya ha ido tres veces a Madrid “a ver el Rey León, que nos encanta” y ya tiene otra preparada para ver el musical este otoño “y todas las veces con dos coches llenos”. Ha hecho excursiones en barco desde Sanlúcar de Barrameda hasta el Coto de Doñana, ha hecho el Caminito del Rey, no falta un año a la Feria de Zafra “desde hace 13 años” y por supuesto ha pasado sendas semanas por la Costa del Sol, Castilla y León, Cantabria “y por todo el norte de España, niño, que es precioso”. Eso sí, su destino favorito lo tiene claro: “los San Fermines”.

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Hay que ver lo que hemos bailao, explica sonriente, “mi marido me dice muchas veces, chiquilla que te vas a poner mala”. Es su forma de resumir lo mucho que se divierte viajando porque, aunque reconoce que “verás, me gano mi dinerito”, dice, “la verdad es que lo hemos pasao siempre estupendamente”. Dicharachera a más no poder, se monta en un autobús y parece que se suelta en su hábitat natural. Antes de empezar el camino, explica “yo rezo mi oración del viajante, eso es lo primero, para que Dios cuide de mi gente, además que la gente me lo pide, eso es ya una costumbre que no falta cuando salimos de viaje”. Después, “me pongo a repartir mis botellas de anís y mis paquetes de magdalenas, que eso lo pongo yo de mi bolsillo para que mi gente esté a gusto”.

“Mientras que pueda y Dios me dé salud pienso seguir sacando viajes, ¡si la gente misma me lo pide!”

Acumula decenas de anécdotas, desde “una vez en los carnavales de Cádiz, que iba yo disfrazada de Sara Montiel, con mi perrito de juguete y todo, y vino un perro de buenas a primeras y se puso a montar a la perrita que yo llevaba… ¡lo tuve que tirar!”. Otra vez en Roquetas de Mar, dice que un taxista al que le pidieron que los llevara a un sitio con baile, “nos quiso gastar una broma ¡y nos llevó el malasangre a un puticlub!”. Otra anécdota que fue un poco más dolorosa pero que ahora cuenta riendo le pasó en la Feria de Sevilla. Fuimos, explica, “a la caseta de la Esmeralda y allá que me subí yo al escenario a bailar y a montar jarana que es lo que a mí me gusta, y cuando me fui a bajar, tracatrán, mira, pegué un batacazo…, claro enseguida me puse en pie y yo como si no hubiera pasado nada, pero cuando me metí en la cama por la noche no me podía ni mover. Mi marido me preguntaba, niña, qué te pasa, pero claro, yo no le quería decir nada y aguanté como pude. Por la mañana ya no podía más y le dije a mi niño, pss, vámonos al hospital ahora mismo, ¡y tenía cuatro costillas rotas!”. Aunque sin duda, su anécdota favorita, aunque ella no la vivió en primera persona, tiene que ver con el viaje de una familia mairenera que estaba en Miami. Dice que “estaban allí estas personas, que habían estado viajando y no sé si bajaban de un crucero…, total que estaban hablando y se metió uno de allí por medio, ¡y me conocía!, me dijo este matrimonio cuando llegó a Mairena, ¡hijalagran…, te conocen hasta en Miami!

Y ahí sigue. En el momento en que este periódico se está imprimiendo, la tenemos por Salamanca con un autobús lleno de paisanos. Yo sí, afirma rotunda, “mientras que pueda y Dios me dé salud pienso seguir sacando viajes, ¡si la gente misma me lo pide!”.

 

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