Palabras pronunciadas por Antonio Rodríguez, el sobrino de Don Luis

Luismiguelgomezurbina-portadaBuenas tardes:

Gracias a todos por vuestra presencia en un día casi veraniego que tenemos la suerte de disfrutar hoy.

A los que no pudieron venir, y a los que ya no están entre nosotros. La familia de Luis Miguel Gómez Urbina, Don Luis, para los maireneros, agradece de corazón la invitación que hemos recibido de la Plataforma Amigo Don Luis, y la hemos aceptado gustosos.

Gracias a las personas que han hecho posible con su contribución desinteresada, a que hoy se inmortalice a alguien que dio lo mejor de sí al servicio de los demás, a la ayuda sin condiciones, a transmitir los valores que nos unen, a que volvamos al ser, y no al tener, a implicarse con los jóvenes, a abriles el corazón, a que sean personas de bien, que la fe, el esfuerzo, la constancia, la perseverancia y a que las cosas bien hechas, siempre lo estarán.

Él siempre supo de donde venía, una familia sencilla, humilde, católica, con arraigadas creencias, cuya integridad no se rompió pese al prematuro fallecimiento de su madre, su hermana mayor tiró del carro y soportó un peso muy difícil, donde mi padre, siempre supo estar en su sitio, hombre de pocas palabras y sí de hechos.

“Desnudo nací del vientre de mi madre, y así me iré”, pero a nuestro entender, muy pronto. Estas palabras las pronunció en una de sus homilías, cierto es, aquí se queda todo, te vas como vienes, sin nada. El rico, el pobre, el avaro, el mísero, el honrado, el humilde, … todos. Sólo quedan los hechos y el bien que en un momento hayas practicado al prójimo, que tu mano derecha no sepa lo que hace la izquierda.

En mis escasas y breves visitas a Mairena del Alcor, siempre he encontrado un pueblo de personas maravillosas, de buena gente, que te habla, te mira, te tiende la mano, te da lo que tiene, en definitiva, que se abre a ti, y uno no puede por menos, que corresponderles.

Gracias, Luisa Vallejo, por cuidar, por atender, por querer y por dar tanto, mi tío encontró en ti a su madre nuevamente, eso no se puede olvidar.

Gracias, Asunción, por tu sencillez, por abrir las puertas de tu corazón, de tu casa y por esa mirada sincera que muestras siempre.

Gracias, José Valle, por estar siempre a su lado, por ser ese amigo, consejero y paciente persona que lo supo entender y caminar con él, pese a la dificultad del camino.

Gracias a todos los maireneros por ser como sois.

Sólo me queda esa espina de saber, porqué, ¿acaso no pudimos evitar un final tan prematuro e inesperado?… su entorno más próximo, las personas que compartían en Sevilla su día a día, nadie llamó a nuestra puerta.

Ahora yace en paz, junto a su amigo del alma, Antonio, que también nos dejó apresuradamente, pero de manera accidental.

Quédate en paz, la siembra no deja de dar frutos, ya habrás encontrado el sosiego, que la Virgen te acoja en su regazo, te lleve junto a tu madre, a la que siempre tuviste en tu pensamiento y en tu oración, que ha de estar esperándote, así alcances el descanso eterno y la vuelvas a ver, aquel amor que se vio interrumpido, se reanude junto a Dios Padre.

Muchas Gracias.

Antonio Rodríguez Gómez

Sobrino de Don Luis

Casalcor

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