Mari Peña y Antonio Moya traen las esencias de Utrera y Lebrija a los ‘Viernes Jondos’ de Mairena del Alcor
Con un bagaje de décadas en el flamenco, esta pareja también en el ámbito personal, llevarán a los buenos aficionados desde el escenario de la peña flamenca los cantes más representativos de su arte, que portan como rico legado, y al que a la vez engrandecen
Este fin de semana regresan los Viernes Jondos de la Casa del Arte Flamenco Antonio Mairena, con la colaboración del Ayuntamiento de Mairena del Alcor, desde las 21:30 horas en la sede de la peña. Como es habitual, con entrada libre hasta completar el aforo. La cita es con el cante de la utrerana Mari Peña y el toque del guitarrista Antonio Moya, nacido en Nimes (Francia), y marido de la cantaora.
María del Carmen Romero Peña, Mari Peña, es una artista gitana nieta de María Encarnación «de la Buena», hija de José «de la Buena» y Francisca «de la Buena», hermana del también cantaor Jesús «de la Buena», de la línea de Perrate por parte de su abuela, y que también entronca por familiaridad con Fernando Peña Soto «Pinini».
Considerada en la actualidad una destacada heredera de las grandes figuras flamencas de la tradición utrerana, su estilo y sensibilidad también la vinculan con los grandes nombres de la cercana Lebrija, pues conocidas son las conexiones de las familias del flamenco de los distintos pueblos de Andalucía Occidental, que en este caso la llevan hasta la reconocida casa de Los Peña, El Lebrijano, Bambino, Pepa de Benito o Inés Bacán, entre otros.
En cuanto a la relación profesional y personal de Mari Peña con Antonio Moya hay que remontarse a la juventud de ambos, cuando coincidieron en una fiesta netamente utrerana de aquellas que organizaban los grandes nombres del flamenco de Utrera, como Fernanda y Bernarda o Gaspar. Antonio acababa de regresar a España con sus padres, que se habían marchado de trabajar a Francia como emigrantes. A partir de aquel primer encuentro, en el que ninguno de los dos llegó a intervenir a nivel interpretativo, sus caminos quedaron unidos hasta la actualidad.
Antonio tocaba la guitarra desde niño, como Mari hacía en el cante, siempre con el estilo de su tierra como bandera, de tal modo que en esa línea se espera su recital de este viernes en Mairena del Alcor, aunque a ninguno de los dos les escasea el dominio de los muchos y difíciles itinerarios de la interpretación del cante y el toque flamencos.

