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Alcalareños y visitantes podrán seguir usando la tarjeta metropolitana de transporte para el servicio urbano local

La iniciativa de movilidad se renovará en pocas fechas, mientras que en otro orden de cosas el Ayuntamiento de la ciudad acaba de poner en marcha una campaña de control de daños ocasionados por las palomas

Ciudadanos de Alcalá de Guadaíra y visitantes que dispongan de la tarjeta del Consorcio de Transportes del Área Metropolitana de Sevilla podrán seguir usándola para los desplazamientos de los autobuses del servicio urbano local de la ciudad. Una medida en pro de la movilidad y la conectividad entre los distintos distritos de la ciudad y los restantes puntos del área metropolitana, que posibilita además los desplazamientos en el tranvía y el metro de la capital hispalense.

Para la continuidad del servicio, el Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra acaba de aprobar la prórroga del acuerdo entre los servicios de transporte urbano colectivo y el Consorcio de Transportes Metropolitano de Sevilla, de forma que la tarjeta metropolitana pueda usarse en los autobuses locales. Una base sobre la que el delegado municipal responsable de Movilidad, David Delgado, ha explicado que se trata de una colaboración entre servicios de gran utilidad para toda la población, independientemente de la edad, aunque especialmente ajustada a las necesidades de la juventud estudiantil, que es uno de los sectores que más demandan el transporte colectivo.

El convenio que ahora se va a revalidar es algo que se consiguió poner en marcha en 2022 para responder al interés por promover la movilidad dentro y fuera de la ciudad en la medida de las competencias del consistorio. Así, la integración del servicio de transporte urbano colectivo, concedido a Casal, convalidable con las líneas del Consorcio, permite que con la misma tarjeta se puedan usar los autobuses locales de Alcalá, los autobuses interurbanos, los vehículos locales de Sevilla de Tussam, el tranvía y el metro, ampliando la posibilidad de transbordos a cualquier lugar de Sevilla y desde los diferentes distritos de Alcalá.

Por todo ello, el Ayuntamiento acaba de gestionar la renovación de la gestión de esta iniciativa, paso previo para que la empresa concesionaria pueda hacer lo propio con el contrato programa con el Consorcio, el cual hace posible la integración tarifaria. Un acto de formalización que se revalidará mediante su rúbrica en breve.

Plan de control de palomas para reducir su incidencia en la salubridad

Por otra parte, el Ayuntamiento alcalareño se halla inmerso estos días en una campaña para combatir el efecto negativo de la actividad biológica de las aves en su núcelo urbano. Una actuación integral centrada en tres focos principales de la ciudad como son La Plazuela, la Plaza Miguel Pérez y Campo Alegre, donde se ha detectado una mayor densidad de estas aves. Con ello se responde a la necesidad de actuar ante la proliferación de palomas en entornos urbanos generando problemas higiénico-sanitarios, deterioro del patrimonio y molestias a la ciudadanía.

La actuación se realiza a través de la Delegación de Hábitat Urbano y Equipamientos Municipales, y consiste en una serie de acciones para el control sanitario y poblacional de palomas en puntos donde se ha detectado un nivel de infestación medio-alto. La medida cuenta con un presupuesto de 13.036 euros para la prevista duración de un año, y que según el delegado de Hábitat Urbano, David Delgado, se apoya en la realidad de que “cuando la densidad de población de palomas exceden de los niveles normales, se originan problemas higiénico-sanitarios que afectan directamente a la ciudadanía”.

En dependencia de ello, en plan introduce un enfoque innovador que prioriza el control de la reproducción frente a métodos tradicionales valiéndose de un sistema de dispensadores automáticos que suministran un pienso anticonceptivo autorizado. Con ello se posibilita la reducción progresiva de la población de palomas sin recurrir al sacrificio masivo. Además, el plan conlleva la realización de censos poblacionales y diagnóstico inicial, la instalación de dispensadores automáticos con fase previa de adaptación de las aves, y el control de la reproducción mediante retirada de puestas y seguimiento técnico a través de inspecciones periódicas e informes anuales.

Otro aspecto detallado por David Delgado apela al efecto negativo del exceso de ejemplares de estas aves sobre los edificios patrimoniales, públicos y privados, instalaciones, plazas y espacios libres públicos, que por parte del Ayuntamiento alcalareño se pretende evitar atendiendo a su vez a demandas vecinales.

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