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Antonio Carrión: “Cada año pedía a mi padre una guitarra como juguete cuando nos íbamos a casa tras visitar la Feria”

Por Chema Cejudo

El guitarrista rinconero de origen mairenero se declara ferviente admirador de La Primera de Andalucía, que nunca ha dejado de visitar pese a residir fuera, y anima a todo el mundo a no perdérsela.

Hay aficiones que marcan un destino, y que en algunos casos parecen venir determinadas incluso desde la infancia. Es algo que podría aplicarse al guitarrista Antonio Carrión y su querencia por la sonanta. Pues aunque nacido en La Rinconada, donde sus padres se trasladaron a vivir, siempre mantuvo un nexo vinculante con su otro pueblo, el de su padre, el cantaor Carrión de Mairena. Tan es así, que en su casa llegada la Feria de Mairena del Alcor, el regreso al pueblo de sus orígenes para vivirla no podía dejar de repetirse año tras año.

Era una estancia feliz que feria tras feria se cerraba para el Niño Carrión de la misma forma, pidiendo a su padre ya en el retorno para casa una guitarra de aquellas pequeñitas de madera que todos recordamos, que se vendían como juguete infantil en los puestos de la feria. Resulta obvio que el pequeño Carrión apuntaba maneras, pues era lo que siempre se le antojaba.

En cierto modo, este recuerdo figura de forma especial en el baúl de la memoria del hoy consagrado y reconocido guitarrista, aunque con ser relevante, no es el único. Porque Antonio Carrión se declara ferviente incondicional de la feria mairenera, y sin duda a la configuración de este sentimiento no son ajenas tantas vivencias feriales, en su caso vinculadas a la niñez en el antiguo recinto de la hoy Avenida de Andalucía.

Casi a modo rutinario, cada año repetían el esquema de unas convivencias familiares y entre amigos en las casetas con sus padres, tíos, primos y las amistades de todos ellos. Los paseos por el recinto eran otro componente imprescindible de la visita, como subirse con los otros niños del tercio en los siempre atractivos ‘cacharritos’ cuando se está en la infancia.

Otro clásico para él era comer el típico algodón dulce y la manzana caramelizada, con su imponente color rojo y aquel palito tan talludo que la caracterizaba. Luego, tras el periplo infantil en solitario, de regreso a la caseta, se encontraba a los mayores cantando y bailando en plena camaradería. “La feria es un sitio ideal para el cultivo de la amistad”, sostiene el ‘tocaor’.

De tal modo que la de Mairena del Alcor es la feria más especial para Antonio Carrión, que por la lógica actividad artística que desarrolla conoce tantas otras. Por eso mismo la mairenera le parece inigualable. Apreciación que apuntalan factores varios, llámense su alegría y colorido, o ese recinto inigualable, con una distribución tan adecuada que se extiende tras su colosal portada. Por eso asegura que “se esacapa” a esta feria cada vez que puede, pues aunque no tiene caseta propia, sí tiene muchos amigos y familiares que le abren las suyas.

Siendo así que a ella llega siempre con la mejor disponibilidad para disfrutar en tan buen ambiente, con ese ‘rebujito’, su bebida preferida esos días, muy a pesar de que por lo general no suele tomar alcohol. Y si es con una buena tapa o ración de tortilla de patatas, mucho mejor. Pues esa es su comida preferida en la feria.

Una de esas ocasiones de visita a Feria de Mairena fue particularmente especial, fue el año 2012, cuando su prima Mary Guillén hizo el Pregón, teniendo en él el privilegio de participar, haciendo junto a su primo Pepe Vela unas sevillanas compuestas para la ocasión. Son vivencias que también hacen para él única a esta feria, al margen del componente histórico. De tal modo que rechaza de plano que ninguna otra feria se le adelante o solape. “Ser la primera es algo que se debe respetar”, sostiene sin titubeos.

Aunque por otro lado, sí le gustaría que esos días en el real sonora más flamenco de lo que suena. En este sentido, reconoce los esfuerzos de la Casa del Arte Flamenco Antonio Mairena en su caseta, a lo que anima al resto. Pero al margen, y aún en conexión con la oferta musical de la feria mairenera, subraya la buena programación que dispone cada año la caseta municipal, con espectáculos de alto nivel y para un público diverso y variado.

Por todo ello, no deja escapar ocasión para recomendar a todo el mundo que visite y disfrute de esta feria, sobre todo a la gente de fuera, “porque es una feria tan especial que no les va a defraudar”.

El año pasado cumplió sus bodas de oro con los escenarios

No son pocos los entendidos en el toque flamenco que manifiestan su admiración al escuchar la excelencia tocando que ha alcanzado Antonio Carrión. La frase típica adquiere forma de exclamación: “¡Cómo toca Carrión!” Una calidad, en suma, que no deja lugar a la duda. Aunque si alguien la tuviera en algún momento sólo necesita meter oído para disiparla. Todo un rico acervo con el que el año pasado celebró los 50 años de escenarios, con una serie de reconocimientos que aunque no esperaba, le llovieron, y por los que se muestra tremendamente agradecido.

Los laureles le vinieron de lugares tan diversos como, al margen de Mairena del Alcor, Guadalajara, Madrid, Barcelona, Zamora, Jaén, la localidad de Arlès (Francia); y todo ello coronado con una distinción tan especial para él como es la Medalla de Oro de la Provincia de Sevilla, con la que fue distinguido por la Diputación. A todos, por ello, se deshace dando las gracias.

Aunque, como la persona y artista humilde que es, eso no va a cambiar su modo de funcionar. Sostiene Carrión que “no hay que modificar lo que marcha bien”, por lo que seguirá en esa línea que lo ha encumbrado como guitarrista, aunque él también canta. Lo que sí está decidido a hacer es a continuar apoyando a las peñas en su labor de estimulación del flamenco, como seguirá asimismo impulsando las carreras artísticas de jóvenes y futuras figuras como su nieto Francisco, Consuelo Haldón, o Ana y Cristina Sierra.

Como, desde luego, proseguirá participando en proyectos interesantes como el reciente disco de la serie de guitarra de José Esteban Rodríguez Cosano, que en esta ocasión estuvo dedicado al recordado Niño Colchón.

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