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EL «SOUVENIR» DE TRINIDAD HUERTA: PRIMERA COMPOSICIÓN MUSICAL DE LA FERIA DE MAIRENA DEL ALCOR

Por Teo Vallejo
Profesor de Educación Física y Coordinador del Proyecto de Flamenco del IES Los Alcores

Un virtuoso romántico bajo el sol de los Alcores

Si pudiéramos descorrer el velo del tiempo y situarnos en el bullicioso real de nuestra feria durante la década de 1830, descubriríamos entre la amalgama de tratantes de ganado y jinetes a una figura que personificaba el ideal del artista romántico. Un hombre menudo, de mirada eléctrica y melena alborotada, que no portaba contratos sino una guitarra capaz de evocar orquestas enteras. Aquel ilustre visitante era Trinidad Huerta y Caturla (1800-1874), un genio que, tras conquistar los escenarios de Nueva York, Londres y París, sucumbió al embrujo de Mairena del Alcor para regalarnos una de sus partituras más evocadoras: el Souvenir of the Fair at Mairena in Spain.

Fue aclamado universalmente como el «Paganini de la guitarra», un fenómeno del concertismo romántico que investigadores como Suárez-Pajares (2020) han definido como “el guitarrista más renombrado de su tiempo”, indicando al mismo tiempo que “la fama que alcanzó entonces nos anima a considerarle también como uno de los guitarristas más importantes de la historia de la guitarra” (p.89). Nacido en Orihuela, pronto cambió la senda eclesiástica por el virtuosismo autodidacta, convirtiéndose en el primer guitarrista español en triunfar en los Estados Unidos en 1824. Su vida fue una constante huida hacia adelante, marcada por exilios políticos y éxitos apoteósicos donde compartía cartel con figuras de la talla de Liszt, Chopin y Rossini.


La conexión inglesa: Huerta y Frank Hall Standish

Para comprender cómo nuestra feria llegó a las prensas de Londres y en este sentido en el desarrollo de la obra que aquí analizamos, es imprescindible hablar de la relación de Huerta con Frank Hall Standish (1799-1840). Y es que, la edición original de la obra publicada en Londres por el luthier Louis Panormo (1784-1862), suegro del guitarrista, reza explícitamente: «Compuesta y respetuosamente dedicada a su amigo F. H. Standish, Esq.» (Huerta Caturla, s.f.). Pero, ¿quién fue Standish?. Frank Hall Standish fue un distinguido intelectual, coleccionista, viajero y escritor británico que desempeñó un papel relevante en la difusión de las costumbres andaluzas durante el siglo XIX, gracias a sus relatos de viaje por el sur de España. Fascinado por ciudades como Sevilla y Granada, describió con detalle la vida cotidiana, las tradiciones populares, las fiestas, la religiosidad y el carácter del pueblo andaluz, contribuyendo a crear en Europa una imagen romántica y pintoresca de Andalucía.

La dedicatoria de la edición londinense a F. H. Standish apunta a una relación de estrecha amistad entre el músico y el coleccionista inglés. Durante su estancia en Sevilla hacia 1835 —periodo en el que constan conciertos suyos en esta ciudad, así como en Málaga y Granada (Suárez-Pajares, 2020)—, resulta muy probable que Standish y Huerta compartieran jornadas en el Real de Mairena, dejándose cautivar por aquel «garbo y majeza» que Huerta trasladaría más tarde a una partitura cuajada de efectos instrumentales. El Souvenir habría surgido así como testimonio artístico de una vivencia común, proyectando el nombre de Mairena en los círculos más selectos de la capital británica.

La obra

Souvenir of the Fair at Mairena in Spain -Recuerdo de la Feria de Mairena en España- (Huerta Caturla, s.f.) es una obra para guitarra sola que funciona como un «recuerdo» sonoro de la famosa Feria de los Alcores.

El documento conservado consta de tres páginas: la primera corresponde a la portada y las dos siguientes contienen la partitura, y constituye una copia digitalizada perteneciente a la colección privada de Josiah Andrew Hudleston (1799–1865), guitarrista y compositor anglo-irlandés. A lo largo de su vida, Hudleston reunió numerosas obras para guitarra compuestas por sus contemporáneos, varios de los cuales conocía personalmente.

Desde el punto de vista formal, la pieza es una mazurca —un elegante baile de salón muy popular en la época— que incluye una serie de variaciones; es decir, diferentes versiones de un mismo tema musical concebidas para que el intérprete pueda lucir su virtuosismo. Escrita en la luminosa tonalidad de re mayor y en compás de 6/8, la obra destaca por una serie de recursos que desafiaban la ortodoxia de su tiempo:
• Efectismos instrumentales:
La partitura incluye indicaciones explícitas de glissandos (arrastres), armónicos y complejos acordes arpegiados. Su habilidad era tal que las crónicas de la época señalaban cómo «ejecutaba con una sola mano lo que muchos profesores desearían ejecutar con las dos» (Torres Cortés, 2020).
• La pulsación y el uso de las uñas: A diferencia de su contemporáneo Fernando Sor, que pulsaba con las yemas, Huerta utilizaba las uñas para obtener una mayor «brillantez» y velocidad en la ejecución. Este recurso, que hoy asociamos al concierto moderno, era en el siglo XIX una de las señas de identidad de su sonido personal.
• Aires nacionales y rasgueo: Aunque investigaciones bibliográficas de Briso de Montiano (2018) confirman que su pieza dedicada a Mairena tiene formalmente la estructura de una mazurka, Huerta se distanciaba de la ortodoxia académica al incorporar lo que Castro Buendía (2015) denomina «maneras flamencas». Sus interpretaciones eran célebres por incluir lo que el crítico de la época Antonio Fargas y Soler describió como «arranques tan caprichosos como salerosos» (Suárez-Pajares y Coldwell, 2006: 28) , llegando a utilizar recursos efectistas como la percusión sobre la tapa del instrumento para imitar sonidos de tambores o bandas militares.

Evolución y metamorfosis de la obra

El Souvenir of the Fair at Mairena in Spain es un ejemplo fascinante de cómo una vivencia puede transformarse a lo largo de la vida de un artista. La pieza recorrió diversas etapas geográficas y sentimentales.
1. El origen londinense: La partitura dedicada a su amigo F. H. Standish, probablemente como un tributo a su tiempo compartido en Andalucía, fue publicada en Londres, por el editor y lutier Louis Panormo, desde su taller en 46 High Street, Bloomsbury, donde Panormo trabajó aproximadamente entre 1830 y 1846-1847 (Westbrook, 2013). Dado que este domicilio aparece con frecuencia en etiquetas y publicaciones de instrumentos y obras musicales de esos años, es muy probable que la obra se imprimiera en la década de 1830, alrededor de 1838–1842, tras la visita de Huerta a la Feria de Mairena y en pleno apogeo de la actividad editorial de Panormo en Londres durante el período romántico de la guitarra.

2. La etapa madrileña y la amistad con Tomás Rubí (1817-1890). Años después de su publicación en Londres, la obra apareció en Madrid bajo el título Mazurka compuesta y dedicada a su amigo don Tomás Rubí, op. 62. Investigaciones llevadas a cabo por Briso de Montiano (2018) señalan que esta edición fue distribuida por los almacenes de Carrafa y Martín entre 1848 y 1859 indicando que la pieza dedicada a Mairena es musicalmente idéntica a la Mazurka op. 62, compuesta y dedicada por Huerta a su amigo. La afinidad entre ambos genios fue tal que incluso Huerta actuó en los intermedios de las obras de Rubí, como en el estreno de República Conyugal en Valencia en diciembre de 1848. Cabe recordar que Tomás Rubí fue autor de obras que capturaron magistralmente la esencia de la tierra andaluza, como por ejemplo su colección de Poesías andaluzas (1841). En ella se encuentra el poema «La venta del jaco», considerado por la crítica contemporánea como la mejor composición lírica de la colección y cuyo argumento se desarrolla íntegramente en la Feria de Mairena. Y es que seguramente para Huerta, Mairena y Rubí representaban de lo más granado de la solera española.

3. El refugio de la memoria en el Método de la guitarra de 1861: Ya en el ocaso de su vida, retirado en el Castillo de Mensignac (Francia) bajo la protección de la condesa Besborodko, Huerta recopiló sus mejores piezas en un manuscrito pedagógico. En este método, fechado el 1 de mayo de 1861, la obra mairenera vuelve a aparecer bajo la denominación de «Tocata No 6» o «Favorita Mazurka». Cita Espí Cremades (2018): “la Tocata No6 o Favorita Mazurka es la misma pieza con pequeñas variaciones que el Souvenir of the Fair at Mairena in Spain, a Favourite Mazurka”.

Huerta y la inspiración andaluza:
Un catálogo de folclore

La producción de Huerta es un testimonio de la riqueza del folclore andaluz del XIX. Su interés por Mairena no fue un hecho aislado, sino que se inscribe dentro de una trayectoria orientada a dignificar los llamados “aires nacionales” y proyectarlos en el ámbito del concierto. En esta línea, Torres Cortés (2010) lo califica como un precursor del toque clásico-flamenco, destacando su audacia al incorporar estos aires y determinados recursos técnicos —como el rasgueado— al escenario académico. Asimismo, como señala Núñez, está documentada su estancia en Cádiz, Sevilla, Málaga y otras provincias andaluzas, donde probablemente tuvo ocasión de entrar en contacto con formas interpretativas propias del sur de España que más tarde serían identificadas con lo flamenco (Castro Buendía, 2015).

En su catálogo encontramos piezas como el Favorito Jaleo de Cádiz (o Jaleo Andaluz), una obra de gran bravura que hacía gala de una limpieza admirable en el arpegiar. También y aunque resulta difícil de documentar, se le suele atribuir la composición del himno de Riego. Destaca así mismo su Fandango Nacional de España, escrito en el característico modo frigio (Mi flamenco), donde el guitarrista alternaba el fraseo melódico con secciones rasgueadas que prefiguraban el toque flamenco de concierto. Otras obras como su Rondeña andaluza o la popular Cachucha con variaciones demuestran que Huerta dominaba «los bulliciosos aires de los cantes populares» (Castro Buendía, 2015) con la misma maestría con la que ejecutaba oberturas de Rossini o sinfonías operísticas.

La influencia de Huerta en la valoración artística de estos aires populares no se limitó a su propio repertorio, sino que también alcanzó a la generación siguiente de guitarristas. En este contexto resulta especialmente significativo el encuentro que, según diversas referencias biográficas, tuvo lugar en Málaga entre Trinidad Huerta y el joven guitarrista almeriense Julián Arcas (1832-1882), entonces aún adolescente. Más allá de la simple anécdota, este contacto puede interpretarse como un momento simbólico de transmisión estética entre dos generaciones de guitarristas. Huerta representaba una manera de entender la guitarra española profundamente marcada por el espíritu romántico, abierta a la incorporación de los llamados «aires nacionales» y a recursos interpretativos que algunos contemporáneos, como Fernando Sor (1778-1839), describieron con cierta ironía como tocar «a lo barbero». Aquella concepción híbrida —a medio camino entre el concierto y la tradición popular— encontraría continuidad en Arcas, quien desarrollaría posteriormente una importante labor de estilización y academización de los «aires andaluces» (Torres Cortes, 2013). Desde esta perspectiva, el encuentro malagueño pudo contribuir a despertar en el joven guitarrista una sensibilidad especial hacia el sustrato popular que comenzaba a tomar forma en los cafés cantantes, donde se estaba gestando el flamenco como género artístico profesionalizado. La figura de Arcas se situaría así en una línea de continuidad (Coldwell y Suárez-Pajares, 2006) que, partiendo del impulso romántico de Huerta y del creciente interés europeo por lo andaluz, acabaría constituyendo uno de los primeros sustratos de la futura guitarra flamenca de concierto.

El «sublime barbero» y la ingratitud de la patria

La vida de Trinidad Huerta estuvo marcada por una paradoja desgarradora. Mientras era recibido con honores en las cortes de Portugal y Bélgica, y aplaudido en los teatros de Londres y París, en España se sentía a menudo ignorado o menospreciado. Su estilo apasionado y su uso del rasgueo le valieron que Fernando Sor le apodara, con cierta ironía, «sublime barbero» (Castro Buendía, 2015). Esta era una etiqueta que aludía a su conexión con el toque popular relacionando su forma de tocar «a lo barbero» de los guitarristas flamencos.

En sus últimos años, Huerta se lamentaba en el prólogo de su Método de guitarra de que «nadie es profeta en su tierra», y añadía con amargura que los honores recibidos «no hacían muy buen caldo de puchero» (Huerta Caturla, 1861). A pesar de haber sido nombrado Guitarrista de Cámara, consideraba que tales distinciones no se traducían en una mejora real de su situación económica. Murió pobre en París en 1874, tras una vida errante en la que su genio se vio en ocasiones ensombrecido por un carácter independiente y por la ausencia de una formación académica convencional, circunstancia que, según parte de la crítica, pudo limitar el alcance y la proyección posterior de su legado en el desarrollo del arte guitarrístico.

Conclusión: Un aroma que perdura en las cuerdas

Hoy, gracias a la labor de recuperación de musicólogos, investigadores e intérpretes contemporáneos, el nombre de Trinidad Huerta vuelve a resonar con la fuerza que merece. Su figura, que fue considerada una de las más importantes del panorama guitarrístico decimonónico, ha salido del olvido gracias al estudio de fuentes como su Método de 1861 y la localización de sus obras dispersas por el mundo.

Su Souvenir of the Fair at Mairena in Spain es mucho más que una partitura antigua; es un documento histórico que certifica que nuestra feria ya era, hace casi dos siglos, un foco de atracción cultural de primer orden. La pieza, que Huerta conservó en su repertorio hasta el final de sus días, demuestra que el ambiente del real mairenero fue capaz de inspirar al que fue aclamado universalmente como el «Paganini de la guitarra».

Para culminar este recorrido por la figura de Trinidad Huerta, invitamos al lector a acercarse también a su legado musical a través de la última variación de la composición analizada en el presente artículo, titulada «Tocata no 6» o «Favorita mazurka». Para ello, es preciso escanear el código QR que aparece a continuación. En la interpretación del guitarrista Fernando Espí, esta obra permite apreciar la madurez artística del autor y comprender, desde la escucha directa, la dimensión expresiva y técnica que le valió el reconocimiento internacional.

https://www.youtube.com/watch?si=U6v2x4idXN6bey3Z&v=bWZQu-QB6OI&feature=youtu.be

 

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Bibliografía

Briso de Montiano, L. (2018). Una parte de la biblioteca personal de Dionisio Aguado en el legado de Rosario Huidobro. Roseta: Revista de la Sociedad Española de la Guitarra, (12), 114-164.
Coldwell, R. y Suárez-Pajares, J. (2006). A.t.Huerta (1802-1874). Life and works. DGA Editions.
Castro Buendía, G. (2015). Jaleo de Cádiz y fandango nacional de España. Las “maneras flamencas” de Trinidad Huerta. Sinfonía Virtual. Revista de música y reflexión musical. 28.
Espí Cremades, F. (2014). Edición crítica del Método para guitarra de Trinidad Huerta, dedicado a la Condesa Besborodko (Mensignac, Francia, 1861). Nassarre. Revista aragonesa de flamencología, 30, 111-162.
Huerta Caturla, T. (1861). Método de guitarra (manuscrito). Recuperado de https://pasionporlaguitarra.es/wp-content/uploads/2023/09/Metodo-de-Guitarra-Manuscrito-1861- Trinidad-Huerta-Caturla-1800-1874.pdf
Huerta Caturla, F. T. (s. f.). Souvenir of the fair at Mairena in Spain: Mazurka with variations for the guitar. Recuperado el 25 de febrero de 2026, de https://imslp.org/wiki/Souvenir_of_the_Fair_at_Mairena_in_Spain_(Huerta,_Francisco_Trinidad)
Suárez-Pajares, J. y Rioja Vázquez, E. (2003). El guitarrista Julián Arcas (1832-1882). Una biografía documental. Instituto de Estudios Almerienses.
Suárez-Pajares, J.(2020). El paganini de la guitarra. Crónicas de viajes y peripecias del concertista romántico liberal Trinidad Huerta(1800-1874). Canelobre. La guitarra y Alicante. Una historia de futuro, 71, 89-107.
Torres Cortés, N. (2010). La evolución de los toques flamencos: desde el fandango dieciochesco “por medio”, hasta los toques mineros del siglo XX. La madrugá, 2.
Torres Cortés, N. (2013). La guitarra clásico-romántica y la guitarra “pre-flamenca” en la primera mitad del siglo XIX: fuentes musicales. La madrugá, 9.
Westbrook, J. (2013). Louis Panormo: “The only maker of guitars in the Spanish style”. Early Music, 41(4), 571–584. Oxford University Press.

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