Condenados por el sistema

¿Por qué nos condena el sistema? El experto Jesús Marín Pinilla lo explica de una manera clara. ¿Realmente llegaremos a cobrar la pensión que nos corresponde?

Jesús Marín“Dale un pescado a un hombre y comerá un día, enséñale a pescar y comerá siempre”. Proverbio chino.

Veamos un sencillo ejemplo: si aprovechando el buen tiempo queremos pintar la fachada de nuestra casa durante el mes de junio, tendremos que ahorrar para poder pagarle al pintor. No obstante, si ese dinero destinado a la pintura nos lo gastamos durante el mes de abril en la Feria de todas las ferias, tendremos que acudir a los ahorros de las vacaciones, por ejemplo, para poder tener bonita la fachada de nuestra vivienda (porque al pintor hay que pagarle sí o sí). Resultado: nos quedamos sin vacaciones. Fácil, ¿verdad? Pues algo parecido está ocurriendo con las pensiones en España.

Hace unas semanas se publicaba en prensa que el Gobierno ha tenido que sacar 5.500 millones de euros del fondo de reserva de las pensiones para pagar las pagas extra de los pensionistas al no haber ingresos suficientes (fuente: Cinco Días).

De sobra es conocido el problema de las pensiones en nuestro país, pero como siempre suele haber algún despistado, hago un breve resumen:

1.- El sistema de pensiones público (Tesorería General Seguridad Social), el que te paga la pensión cuando alcanzas la edad de jubilación, se rige por lo que se denomina sistema de reparto. ¿En qué consiste este sistema? Las pensiones de las personas jubiladas actualmente las pagan las personas que trabajan a día de hoy con sus cotizaciones.
2.- La pirámide poblacional está invertida. ¿Qué quiere decir? Pues que afortunadamente nuestros mayores son cada vez más longevos, pero al mismo tiempo la tasa de natalidad se ha reducido (nacen menos niños) con lo que la pirámide se estrecha en su base y se ensancha en la parte superior.
3.- Los niveles de desempleo actuales, aunque parece que están mejorando respecto a años anteriores, siguen siendo muy elevados y las perspectivas de mejora no son muy halagüeñas.
4.- Resultado: menos personas trabajando (menos ingresos) para pagar cada vez a más jubilados (más gastos) y lo peor, el agujero está hecho y es difícil de tapar.

Siempre se ha dicho que se trabaja y se cotiza hoy para la jubilación de mañana. Todos nos imaginamos tener una jubilación digna, acorde a todo ese dinero que nos han detraído a lo largo de tantos años de trabajo y sacrificio, que nos permita mantener nuestro nivel de vida una vez abandonamos nuestra etapa laboral. Pero si nos paramos a pensar unos minutos sobre todo esto, cualquiera puede llegar a la siguiente conclusión: ¿realmente llegaré a cobrar la pensión que me corresponde? Lo siento, pero soy muy escéptico en este tema.

Lo cierto es que mientras trabaje podré cotizar todo lo que quiera (o me dejen), pero si llegados a la edad de jubilación resulta que no hay dinero suficiente… Entonces dará igual que hayas sido panadero, transportista, odontólogo o profesor; que hayas trabajado para la empresa pública o privada; que hayas cotizado 40, 30 o 22 años… Lo único realmente cierto será que tu nivel de vida sufrirá los efectos de un sistema de pensiones que, de no cambiar, castiga al trabajador.

Mientras los políticos, sean del color que sean, miran para otro lado, los jóvenes (permítanme incluirme en este grupo todavía) ni se plantean este problema tan delicado puesto que bastante tienen con intentar encontrar un empleo. Pienso que se deberían sentar las bases para que cada uno de nosotros sea lo suficientemente responsable y trate de ser lo más independiente posible, financieramente hablando. El dinero no se crea de la nada, nadie tiene una maquinita para fabricarlo y, si se gasta más de lo que se ingresa, ya sabemos lo que pasa.

En una ocasión me preguntaron: “si pudieras, ¿preferirías cobrar el sueldo bruto y así poder administrar día a día tu futuro libremente, con sus ventajas e inconvenientes?”. Mi respuesta fue positiva. Les sugiero un ejercicio que, aunque no exacto, es muy clarificador: cojan su nómina, saquen papel, lápiz y resten a su salario bruto el líquido. Acto seguido, multipliquen el resultado por doce mensualidades y por los años que crean que estarán trabajando a lo largo de toda su vida. ¡Ah! Y no olviden sentarse, puede que la sorpresa sea grande.

Comentarios de “Condenados por el sistema”


  1. Jesús Marín says:

    Hola Outrider, qué tal? Gracias por enriquecer el tema con este enlace. Saludos!

  2. Outrider says:

    El IESE reivindica el modelo austriaco para resolver el problema laboral y de las pensiones

    Bruno Pérez
    martes, 04/02/14 – 19:00
    [ 1 ]
    La tercera mejor escuela de negocios del planeta según Financial Times pide un gran pacto social para adaptar a España el modelo de cobertura de trabajadores mediante fondos de capitalización.
    El sistema minimizaría las indemnizaciones por despido a cambio de crear una ‘mochila’ en la que los trabajadores acumularían fondos para su jubilación.

    España tiene un grave problema con su mercado de trabajo. Hay consenso al respecto. Y aunque no lo hubiera los cerca de seis millones de parados que acumula el país constituyen un indicativo suficiente para asegurarlo.

    Los organismos internacionales centran su diagnóstico sobre los problemas de España en dos aspectos, básicamente: el mercado laboral español es rígido y costoso, porque no permite a las empresas adaptarse a los cambios en la situación económica ya sea rebajando los salarios o reduciendo la jornada; y también está partido por la mitad, entre unos trabajadores fijos sobreprotegidos por unos costes de despido excesivamente elevados y una inmensa bolsa de temporales de la que se puede prescindir cuando a uno le viene en gana a coste cero.

    El veredicto generalizado es que estas distorsiones son las que condenan al país a un tasa de desempleo impropia de un país desarrollado.

    Pero es que España tiene además un grave problema con las pensiones. Desde hace cuatro años el sistema público acumula un déficit de unos 10.000 millones de euros anuales y eso a pesar de que las pensiones españolas no son particularmente elevadas en el contexto europeo y a pesar de que las cotizaciones que pagan las empresas para financiar el sistema están entre las más altas de los países desarrollados. Algo falla ahí.

    La Escuela de Negocios IESE, que ha sido recientemente catalogada por el principal referente europeo de la prensa económica Financial Times como la tercera mejor escuela de formación de ejecutivos del mundo, ha estado dando vueltas al asunto y ha encontrado la posible solución más cerca de lo que cabía pensar.

    La solución: el ‘modelo austriaco’
    IESE reivindica el modelo austriaco de cobertura a los trabajadores “para resolver los problemas que plantea la realidad del país, de manera que se facilite un mayor crecimiento de la actividad económica y un impulso al emprendimiento y a la creación de puestos de trabajo”.

    El modelo austriaco fue el centro del debate laboral en España allá por 2010, cuando el Gobierno inclusó en su reforma laboral una disposición formal por la que se comprometía a ponerlo en marcha antes de la segunda mitad de 2011.

    El asunto generó tal revuelo entre los sindicatos que el proyecto acabó en el cajón de los asuntos olvidados.

    Tampoco el Gobierno actual se ha mostrado especialmente dispuesto a avanzar en esa dirección.

    Pero ¿qué es el modelo austriaco de protección de los trabajadores? A grandes rasgos es la sustitución del actual sistema de indemnizaciones por despido como compensación a los trabajadores despedidos de forma improcedente o por causas objetivas tasadas por la ley, por otro en el que la empresa realiza una dotación mensual a cada trabajador -equivalente a un porcentaje de su salario bruto- que éste luego podrá utilizar en caso de despido o, en última instancia, de jubilación.

    La clave del sistema es ese fondo de capitalización en el que cada trabajador recibe las aportaciones mensuales de la empresa. Éste se va dotando durante toda la vida laboral del trabajador, se puede mover de una empresa a otra con total libertad y hace las veces de indemnización por despido, seguro de vida y, al cabo, de complemento a la pensión futura.

    Un modelo adaptado a España
    El profesor de la Cátedra de Relaciones Laborales de IESE, Sandalio Gómez, ha ensayado en un estudio como podría ser un modelo austriaco adaptado a la situación española.

    Éste debería vencer dos obstáculos de partida que se concretan en dos preguntas: ¿Aceptarían los empresarios un coste mayor de la plantilla para facilitar su implantación? ¿Aceptarían los sindicatos, y los trabajadores, la supresión del concepto de indemnización por despido improcedente?

    Pongamos que sí. Cómo se habilitaría este nuevo sistema para echar a andar sin generar una oposición frontal bien por parte de los empresarios bien por parte de los sindicatos.

    Paso 1. Ligera subida de las cotizaciones sociales de las empresas. Las empresas españolas soportan ya una de las cargas sociales más pesadas de todos los países desarrollados… pero la implantación de este sistema exige una aportación extra por cada trabajador. Para no hacerla excesivamente gravosa, el profesor Gómez propone rebajar de forma general la cuota empresarial a la Seguridad Social en un punto para amortiguar el impacto de tener que aportar un 1,53% del sueldo bruto del trabajador a su fondo de capitalización.

    Paso 2. Reducción generalizada del coste de indemnización por despido. En España la cultura de la indemnización por despido está demasiado arraigada para acabar con ella de un plumazo. Lo que propone IESE es reducir su cuantía de forma significativa. La indemnización por despido improcedente quedaría fijada con carácter general en 20 días por año trabajado con un máximo de doce meses; mientras que la del despido objetivo se fijaría en 10 días por año de servicio con un máximo de seis mensualidades.

    Paso 3. Contribución del Estado en el pago de la indemnización. El FOGASA asumiría una parte de la indemnización por despido de los trabajadores de cinco días, luego la empresa sólo tendría que pagar 15 días en caso de despido improcedente y cinco en caso de despido objetivo.

    Paso 4. Priorizar el uso del fondo de capitalización para la jubilación. La ley debería dirigir el sistema al ahorro complementario de cara a la jubilación. ¿Cómo? Restringiendo la posibilidad de los trabajadores de ‘tirar’ anticipadamente de los recursos de la mochila acumulada durante sus años de trabajo a casos de despido improcedente, en los que se hubiera agotado la prestación por desempleo y se estuviera en una situación económica complicado. En caso contrario el dinero acumulado serviría para complementar la pensión pública de jubilación.

    Las ventajas
    En opinión del profesor de la Cátedra de Relaciones Laborales de IESE, Sandalio Gómez, la implantación de un sistema de estas características en España tendría numerosas ventajas.

    Desde la perspectiva del trabajador elimina obstáculos a su promoción profesional, ya que diluye el efecto ancla que la acumulación de unos derechos elevados de indemnización puede tener sobre un trabajador a la hora de cambiar de empresa; por esa misma razón obligaría a la empresa a esforzarse más en sus estrategias de retención de talento; y, por último, le proporciona una vía adicional para complementar sus ingresos en el momento de la jubilación.

    Desde la perspectiva de la empresa elimina el miedo preventivo a la contratación que surge por el coste de las indemnizaciones por despido y, además, abarata sensiblemente los procesos de despido tanto individual como colectivo.
    http://noticias.lainformacion.com/mano-de-obra/desempleo/el-iese-reivindica-el-modelo-austriaco-para-resolver-el-problema-laboral-y-de-las-pensiones_OF76sR1XUEH3v43ruTHZh7/



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