Ni más ni menos

Inma SánchezCuántas veces hemos dicho a nuestros hijos: “léete el tema dos o tres veces y verás como te va sonando y así hasta que te lo sepas”.

Este consejo cargado de buena voluntad contiene una gran ignorancia del proceso de estudio. Si pensamos que el proceso de estudio se reduce a una lectura continuada en la que vamos intentando retener información sin criterios, estamos muy equivocados. Creemos, entonces, que en cada relectura vamos adquiriendo o perdiendo parte de la información, dependiendo de la atención o del tiempo que le dediquemos, sin pensar que la retención de ideas será más eficaz si se establece una jerarquía. Tenemos que seleccionar y establecer qué es lo más importante, si no realizamos ese ejercicio, el FRACASO está asegurado.

Podrían surgir situaciones del tipo: “Se queda en blanco en el examen”, -me comentan las madres. “Nada de lo que me he estudiado me han preguntado”, -explicaba otra. “Aprueba pero muy raspado”, -le ocurre siempre a mi hijo.

No es de extrañar que esto ocurra, sino todo lo contrario responde a la ley de causa y efecto, porque no podemos confundir estudiar con leer muchas veces, ni saber con entender.

A medida que nuestros hijos e hijas van avanzando con los cursos, se van encontrando más asignaturas y con exámenes más complejos y seguidos.

La importancia de identificar lo que es importante del tema y lo que no, será la clave para organizar su tiempo y estudiar todo.

La lectura analítica o subrayado consiste en leer más detenidamente el texto para buscar en el diccionario las palabras que no se conocen o apuntar las dudas que surjan y resolverlas luego. (El diccionario es una herramienta que nos descubre constantemente el interesante mundo de las palabras, mejorando nuestra competencia lingüística).

niñaleeTenemos que preguntarnos cuál es la intención del autor al escribir el texto, entendiendo qué quería transmitir con él.

A continuación, hay que remarcar las ideas principales y las secundarias subrayarlas, ni más ni menos, es decir, captar lo esencial del texto (ideas principales), aquellas que sin ellas no tendría sentido; yo las llamo las flores del jardín porque sin ellas el texto no existiría y las ideas secundarias son los adornos, las que explican o dan detalles sobre ellas.

Nuestros hijos deben ser los que realicen esta labor, siempre que se tengan que preparar un examen, les podemos ayudar, sobre todo al principio, pero no dárselo hecho.

Si subrayan todo lo mejor es que no subrayen nada, porque únicamente conseguirán ensuciar el libro. El objetivo es localizarlas, ya que serán las que nos tendremos que estudiar, todo no puede ser importante. Una vez que las hemos localizado, lo interesante es que las expresemos con nuestras palabras, así iremos elaborando pequeños textos que recogerán la información más importante (resúmenes).

Las principales ventajas de estas técnicas de síntesis son:

  • Contribuye a que nuestros hijos se impliquen más en el estudio, tienen que coger notas, sintetizar, expresar con sus palabras las ideas principales…
  • Van adquiriendo la capacidad de captar la estructura del texto.
  • Facilita la fijación, retención y evocación de los contenidos, además de ahorrar mucho tiempo de memorización (rentabilizar el tiempo).
  • Desarrolla la memoria lógica, porque tienen que relacionar y matizar ideas dentro de un orden de prioridades.
  • Desarrolla la capacidad de comprensión, por obligarles a descubrir lo esencial del texto.

Así que manos al estudio que tenemos un mesecito por delante para preparar los exámenes de septiembre, no penséis que está todo perdido, todo lo contrario, aplicad estos consejos.

Os regalo esta cita que me gusta mucho: “El genio comienza las obras grandes, mas solo el trabajo las termina”.

Os espero la semana que viene.

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