D. Enrique, guía de Mairena

Artículo publicado en la Edición Papel nº 123 Enero-2019

Volver a D. Enrique López, que durante 54 años fue el párroco de nuestra iglesia de Mairena, siempre es positivo. La labor de D. Enrique en la iglesia mairenera, en formación, en constancia de servicio, en atención a personas, no se olvida fácilmente.

Mairena ha tenido muy buenos párrocos, a los que recordamos con cariño. Que yo sepa ninguno ha estado tanto tiempo y con la misma constancia al servicio de nuestra iglesia. Y esto ha tenido su impacto. Y ha dado sus frutos. Participar tantos días en la celebración de la fe, asimilar tanta doctrina ofrecida es una posibilidad que ha tenido esta parroquia.

La labor de D. Enrique en la iglesia mairenera no se olvida fácilmente

D. Enrique dedicó mucho espacio de su vida sacerdotal a la formación de nuestros cristianos. Podemos decir que todas las tardes –en la misa- daba sus puntos de reflexión, doctrina que calaba y llevaba a la oración y a la respuesta de fe. Esta preparación de las personas la llevó incluso a la formación musical, impulsando el que no pocos aprendieran y formaran la coral, que aún perdura. Es defendible que él colaboró bastante al espíritu musical que hoy existe en Mairena.

Era obediente a las advertencias que le hacían. Se le podía corregir en sus defectos. Lo acogía para cambiar de comportamiento. El orgullo no prevalecía en esos momentos.

Mairena correspondió a su párroco. Aquella parroquia llena por las tardes lo evidencian. Al deseo de formación de D. Enrique se respondió con unos parroquianos ansiosos de esa formación.

D. Enrique dedicó mucho espacio de su vida sacerdotal a la formación de nuestros cristianos

Faceta llamativa, que traspasó las fronteras de Mairena fue la parapsicología. Hizo mucho bien entre los que acudieron a visitarlo. Los enfermos quedaron satisfechos. Tenía sus teorías sobre todo ello escribió un grueso libro, que muchos tendremos en la librería. No pocas personas venían a dialogar con él sobre estos temas. Una verdadera satisfacción para Enrique.

La Mairena de D. Enrique ha vivido muchos años de su sabiduría y santidad. Ramón y Antonio lo seguirán notando y enriqueciendo. Y nosotros empapándonos de tanta gracia para Mairena. Lo seguimos viviendo y ofreciendo a la generación joven, que llega a Jesucristo, que es el máximo tesoro puesto en nuestras manos. Y D. Enrique ha contribuido tanto a ello… Hay que darle muchas gracias y corresponder con amor. D. Enrique y Mairena así lo piden.

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