Lectura para el fin de semana. Algunas notas sobre la familia inglesa de Jorge Bonsor

La exitosa carrera de la familia inglesa de Jorge Bonsor, como prototipo de la burguesía industrial británica, puede resumir perfectamente la historia de la elite económica y social inglesa en el s. XIX, cuando se desarrolló la revolución industrial y se consolidó el imperio británico. Nieto de granjero convertido en industrial, hijo de ingeniero y sobrino de un potentado empresario industrial, Jorge Bonsor heredó una importante fortuna financiera, consistente en paquetes de acciones y bonos de diversas empresas, que le producían un importante beneficio y le permitió mantener un alto nivel de vida, costear sus excavaciones, adquirir un castillo como residencia y mantener un numeroso servicio.

Bonsor descendía de una familia de acaudalados granjeros e ingenieros industriales. Su abuelo, James Bonsor, fue un propietario agrario afincado en Widmerpool, una pequeña aldea situada a 9 millas de Nottingham. Probablemente el desarrollo industrial de la ciudad a principios del s. XIX pudo llevarle a invertir en el sector textil, asociándose con Ann Morris and Company, una empresa de confección de ropa de lujo. En 1833 residía en Lille (Francia) donde nació su hija Marie Louise. Desconocemos la razón de su traslado, pero es posible que se debiese a sus intereses industriales, como los de muchos empresarios ingleses que, tras la finalización de las guerras napoleónicas, cruzaron el canal e invirtieron de forma importante en el desarrollo industrial en Bélgica y el norte de Francia.

El padre del arqueólogo, James Bonsor, natural de Nottingham, se formó como ingeniero y participó directamente en el proceso de industrialización en Europa. Durante la mayor parte de su vida trabajó en diversos países de Europa realizando proyectos de instalación de estructuras industriales. En España trabajó instalando maquinaria en las Minas de Rio Tinto y conducciones de gas que se usaba en el alumbrado público en Cádiz y Sevilla. Su estancia en Sevilla le permitió visitar Carmona en 1845, y recomendarlo a su hijo años más tarde. Posteriormente se instaló en Lille, donde se casó con Pauline Marie Saint-Martin, y nació George Edward Bonsor el 30 de marzo de 1855.

Su madre murió poco después como consecuencia de complicaciones en el parto. Su padre decidió encomendar su cuidado a su hermana, Marie Louise (Bonsor) Batley. James contrajo un nuevo matrimonio, con Catherine Mary Rosalie Gregory. Posiblemente fuese la hija del empresario parisino Frederic Gregory, quien en 1845 había obtenido la concesión de la instalación de alumbrado de gas de Cádiz y poco después la de Sevilla, por lo que posiblemente fuese jefe de James Bonsor. La pareja residió en Kensington, Londres, y tuvo dos hijas y un hijo (sus hermanastros Claire, Suzanne y William Vernon).

Su tía paterna, Marie Louise Bonsor, se había casado en 1852 con John Batley, un rico industrial nacido en 1824 en Nolinfirth, Yorkshire. Era socio fundador de la empresa metalúrgica Greenwood & Batley, instalada en Leed, especializada en motores, locomotoras y armamento, que en 1861 empleaba a 270 hombres y 112 muchachos. La empresa alcanzó un nivel considerable, a fines del s. XIX, convirtiéndose en uno de los más importantes suministradores de armamento y munición del Ejército británico a principios del s. XX.

El matrimonio se hizo cargo del joven Bonsor hasta que alcanzó la edad escolar. Residían en Shapscarr Lodge, Leeds, donde nacieron todos sus hijos, los primos de Jorge Bonsor: Louise Mary, (1854), Annette Noel (1855), John Armytage (1857), Edith Bonsor (1858), Blanche Morris (1870), Agnes Emma (1872) y Ralph Cecil (1862). En 1871 John Batley se había trasladado a Kensington Park Gardens, un lujoso barrio residencial de Londres, a una casa atendida por 6 sirvientes. Y en 1888 ya había dejado la gestión de la fábrica a su socio Thomas Greenwood, aunque continuaba disfrutando del beneficio del paquete accionarial que poseía, que le permitía mantener una acomodada vida como rentista.

De hecho, este carácter financiero fue uno de los elementos más importantes de la orientación económica de la burguesía británica durante la segunda mitad del s. XIX. Explotó las posibilidades que ofrecía el desarrollo del capitalismo financiero, con sociedades bursátiles, bancos de inversión, sociedades por acciones, trust y holdings de inversión, y los avances de la segunda fase de la revolución industrial, la extensión del ferrocarril en Estados Unidos y Sudamérica, la explotación de recursos en las colonias y dominios del imperio británico. El propio Bonsor se benefició de este proceso de desarrollo económico, invirtiendo y obteniendo una elevada renta, que en otra época sólo la posesión de elevadas extensiones de tierra o el comercio internacional podrían proporcionar.

Cuando falleció John Batley, la familia residía en la lujosa mansión rural de Seaborough Court, en Crewkerne, Somerset. Este palacio de la campiña fue construido en 1877 tras el incendio del anterior edificio perteneciente a la familia Mitchell. Constaba de varios pabellones levantados junto a una torre y varios edificios anexos con caballerizas, granero y almacenes. Su amplio jardín con terrazas, estanque octagonal y denso arbolado que lo aislaban de los vientos fríos, responde al estilo del famoso diseñador de jardines Harold Ainsworth Peto, cuya hermana fue propietaria de la casa. Atendía la mansión un amplio servicio compuesto por 11 sirvientes. Como otras ricas familias, los Batley financiaron el mantenimiento de la iglesia local dedicada a San Juan, donde están enterrados sus principales miembros. Donaron diversas obras de arte, entre las que podemos destacar los vitrales de las ventanas del altar mayor. Bonsor realizaba frecuentes visitas a su familia en Seaborough, y en el censo británico de 1891 Bonsor aparece registrado como residente en la mansión, constando su condición de súbdito francés y británico, sobrino del dueño y su profesión: artista pintor.

Bonsor es el ejemplo del grupo de jóvenes burgueses británicos que eligieron seguir una carrera artística. A fines del s. XIX los jóvenes británicos de familias acaudaladas se formaban en las más elitistas instituciones, estudiando principalmente derecho, economía o ciencias, para hacerse cargo de las empresas y propiedades familiares, establecerse como profesionales independientes o desarrollar una carrera en la administración del estado, la política o el ejército.

Por ejemplo, el más joven de sus primos ingleses, Ralph Cecil Batley, estudió en el elitista Trinity College de Cambridge y se formó como abogado en Lincoln’s Inn, uno de los más prestigiosos y exclusivos centros de Londres, graduándose como abogado en 1887. Siguiendo la tradición militar de la nobleza y la alta burguesía inglesas, ingresó como oficial en el ejército británico. Se alistó en el regimiento de caballería Voluntarios de Salisbury y posteriormente pasó al regimiento Dorset Yeomanry. Participó en la guerra de los Boers, la lucha entre el Imperio británico y los habitantes de raíces holandesas del Estado Libre de Orange y la República de Transvaal, que quedaron incorporados a la colonia sudafricana de El Cabo. En 1900 resultó herido en la batalla de Diamond Hill, fue retirado del frente y nombrado comisionado civil en Pretoria. Tras la financiación de la contienda, Ralph regresó a Inglaterra y en 1904 se casó con la famosa actriz Mabel Gwynnedd Terry-Lewis. La pareja se instaló en la mansión rural de la familia: Seaborough Court, aunque posteriormente se trasladó a Benville Manor, Corscome, Dorchester. Cuando estalló la Primera Guerra Mundial Ralph fue declarado inútil para el servicio en el frente por su delicado estado de salud. Falleció en 1917 en Silton Lodge, Wiltshire, pero fue enterrado junto a sus padres en el cementerio de la iglesia de San Juan de Seaborough, cuya decoración había financiado.

Sólo algunos de estos jóvenes ricos británicos se decantaban por unas actividades más creativas, dedicándose a la literatura, las bellas artes o la nueva ciencia que estaba revolucionando los estudios históricos a fines del XIX: la arqueología. Bonsor se formó en el Ateneo de Tournai (Bélgica), el Colegio Alemán de Moscú, los liceos de Albí y Montauban (Francia) el colegio Hunddersfield de Yorkshire (Inglaterra), la escuela de Bellas Artes de South Kensington, Londres, y la Academia Real de Bellas Artes de Bruselas. Como joven pintor viajó por España y llegó a una Carmona que le resultó pintoresca, aunque tras el descubrimiento de su riqueza subterránea, decidió dedicarse a la arqueología.

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NAVARRO DOMÍNGUEZ, José Manuel.
“La fortuna personal de George Edward Bonsor. Financiación privada de los inicios de la arqueología científica en Andalucía” en Archivo Hispalense, t. CI, n. 306-8, 2019.

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