Carlos Torres: “Los músicos le hacemos falta al público, pero el público también a nosotros”

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Al margen de extrañamientos, depresiones, ansiedades y otras secuelas inherentes a estos tiempos de confinamiento por el coronavirus, la sensibilidad de no pocos músicos se desveló no sólo capaz de sortear escollos y obstáculos, sino además proactiva para obrar el milagro de atraerse el favor de las musas dando vida a nuevas, emotivas e inspiradas canciones. Tal fue el caso de Carlos Torres, el joven cantante mairenero que puso buena cara al mal tiempo, y ya antes de que finalizara la larga cuarentena tenía compuestas las canciones del que será su segundo disco “Seguimos”, que aparece tras la buena acogida de “Simplemente fui”. Una colección de canciones que verá la luz en septiembre, todas suyas en letra y música, y entre las que encontraremos un sublime tributo a la España de los balcones y los aplausos mediante la canción “Desde los balcones”, un sentido homenaje a la paciencia y aguante de la gente pese al chaparrón.

¿Cómo ha sido el parto del disco en tiempos tan difícieles, Carlos?
Pues la alerta sanitaria me pilló en Cádiz, y allí mismo comencé a componer con mi guitarra, como hago siempre. Luego, en cuanto pude me vine para Mairena y aquí lo completé.

¿Y qué nos cuentas de la canción “Desde los balcones”?
Es una de las canciones más emblemáticas del disco, pero no será single. Trata de transmitir las emociones que hemos vivido todos en general ante la situación de pandemia, pero no es triste; sí muy especial, y creo que plasma el sentimiento común que nos ha embargado a todos. El primer single, con el que se dará a conocer el álbum en forma de avance a finales de este mes, es la canción Pídeme”.

¿Puede hablarse de que el trabajo sea compacto, que siga una linealidad?
En cierto modo sí, porque todas las canciones muestran historias personales y de la imaginación, a las que llego a partir de una idea que me inspira y que luego voy desarrollando a base de toques de guitarra. Y, por supuesto, el amor está presente en ellas como tema central, porque es el sentimiento que mueve el mundo.

¿Y técnicamente, qué nos dices de él, de su grabación, de los músicos…?
Es un disco hecho con mis músicos de siempre, a dos guitarras en ‘Desde los balcones’, y grabado con mucha naturalidad y poco artificio, pues siempre mi objetivo es sonar igual en disco que en directo. Colabora también Elisa Prenda con el violín, y lo hemos grabado en los estudios Sputnik, bajo la producción de Jordi Cristau, que produce a gente de la talla de Manolo García, Manuel Carrasco, Arcángel, Poveda o Fito. Sigo trabajando con Omnia Music Management, que lo hacen todo con mucha profesionalidad, y en la portada prevalecerá el color blanco esperanza, con tomas fotográficas en un edificio de Utrera que yo no conocía, y que tiene una estética y ambiente muy especiales.

Llegaste a la música muy joven. No es que ahora no lo seas, pero ya tienes una trayectoria. ¿Te reconoces aún a tí mismo cuando giras la vista atrás, o ya no eres aquel mismo chico que ganó el concurso ‘La Voz’?
Soy básicamente el mismo. Empecé en la música desde muy joven con Indama y aquellos compañeros entrañables, y siempre he tenido claro lo que soy, lo que quiero y a donde voy, por eso me preocupo por dirigir todas las claves de lo que ofrezco musicalmente. En resumen, mi estilo no ha cambiado: soy el Carlos Torres que el público conoce con una colección de nuevas canciones, que me gustaría que engancharan a todo el mundo.

¿Y cómo es ese público que te sigue? ¿Tiene un perfil definido?
No, no lo tiene, más bien podría decirse que mi público es transversal. Desde luego que hay una parte joven importante, pero te sorprenderías de ver en mis conciertos la enorme cantidad de personas de hasta 45 ó 50 años y más, tanto mujeres como hombres. Y hago mi música para ellos, además de para mí, porque el éxito es que ambas partes mantengamos la conexión y nos sintamos identificados, porque es verdad que el público necesita a los artistas, pero nosotros también los necesitamos a ellos.

¿Conectas bien con el público de tu pueblo? ¿Has tenido muchas ocasiones de comprobarlo?
En mi pueblo se me viene acogiendo con todo el apoyo y entusiasmo desde el primer momento. También en El Viso. Han sido ya varias las actuaciones y bien he tenido oportunidad de comprobarlo. Y por eso mi idea es presentar también el disco ante mis paisanos. Me entusiasma sentirme tan arropado.

¿Y fans, hay muchas y muchos?
No me puedo quejar, de hecho a pesar del confinamiento no han sido pocos los miniconciertos en red que he dado, de 30 a 40 minutos de duración, por un precio mínimo y para grupos reducidos de seguidores de España. Pero además para lugares tan alejados como Ecuador o Argentina. Una mezcla de charla y recital en plan íntimo, que está siendo una de las nuevas modalidades de actuación que nos ha traído a los artistas el confinamiento por el Covid19. Es otra forma y más directa de estar con el público.

Parece que el parón ha hecho un daño considerable al sector de la música en particular, y de la cultura en general, ¿es así o se ha exagerado?
No se exagera, ha sido demoledor porque ha supuesto la anulación de muchos conciertos, gran cantidad de los cuales no se recuperarán. En mi caso por ejemplo, estaba a punto de salir para América en vísperas de la feria para retornar a finales de mayo. Una gira por lugares como Estados Unidos o Cuba, con gente como Álex Ubago o Andy y Lucas. Algunos de ellos se han aplazado, también en España, de modo que el daño es considerable. De hecho, a la vuelta los aforos no serán completos y los gastos de músicos y personal elevados, por lo que muchas veces no compensará hacerlos.

¿Te ayudó mucho tu paso por el concurso’La Voz’?
Sí me sirvió pese a quedar segundo, pues yo tenía claro mi objetivo, que era aprender y conocer gente, como una especie de máster. La carrera de artista también se fragua a pico y pala y era una tarea que ayudaba. Yo tenía claro que quería ser un artista de trayectoria, y nada como empezar paso a paso aprendiendo de los que saben. Hay que tener los pies en la tierra y aprender chocándose a veces.

¿También hiciste amigos?
En cierto modo sí, personas como Manuel Carrasco o David de María, con los que sigo en contacto. Precisamente con David tenemos un proyecto para grabar los dos juntos.

Y terminamos hablando de la familia, pues tienes orígenes familiares con currículum en esta faceta artística, ¿eso se refleja de alguna manera en el artista que eres y en tu música?
Claro que sí, desde el gran Antonio Mairena hasta mi bisabuela Manuela. Los Torres siempre hemos cantado, y eso se transmite ya desde el propio ambiente familiar. Y además mi madre y mi hermana son mis primeras fans, y siempre están dispuestas a opinar y entusiasmarse. A ello hay que sumar el irrenunciable tono andaluz que llevan mis canciones, que a veces me han querido pulir pero a lo que siempre me resisto.

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