ENTREVISTA a CRISTINA MARTÍN JIMÉNEZ, autora del bestseller ‘La verdad de la pandemia’

Cristina Martín Jiménez.

La pandemia parece no acabar. Sin embargo, en palabras de Cristina Martín Jiménez, escritora clara, valiente y perspicaz del vecino pueblo de El Viso del Alcor que entrevistamos en El Periódico de Mairena, se trata más bien de una «plandemia». He ahí una idea que recorre su libro: «Pretenden cambiar la mente y el alma de las personas para que renunciemos a la libertad en nombre de una falsa seguridad paternalista, propia de totalitarismos recientes. Defender la vida, la verdad y el amor es hoy la gran rebeldía».

El Periódico de Mairena ha querido entrevistar a la autora de La verdad de la pandemia. ¿Quién ha sido y por qué? Barcelona: Editorial Martínez Roca, 2020.

JOSÉ MANUEL BAUTISTA. ¿Por qué tu libro es un libro que no quieren que leamos?

CRISTINA MARTÍN JIMÉNEZ. El periodismo de investigación está proscrito y perseguido. Mi libro, basado en datos e información contrastada, es peligroso porque pone en evidencia la “verdad oficial” del poder. La verdad siempre es una amenaza para los mentirosos. El Gobierno, los grandes medios de comunicación, las farmacéuticas y las organizaciones internacionales, como la OMS, en connivencia con los fondos financieros de los filántropos mienten sobre la pandemia. Y para mantener sus mentiras, tienen que censurar y atacar la libertad de prensa, de pensamiento y de expresión de periodistas y ciudadanos. Este control sólo se da en regímenes dictatoriales y totalitarios, no en sociedades democráticas. Cristina Martín Jiménez está prohibida y censurada en los grandes medios de manipulación, y puedo aportar pruebas de ello. Me han declarado autora maldita porque atento contra su negocio. Está prohibido cuestionar la verdad del poder y esto es muy peligroso para la libertad individual, base de la libertad comunitaria.

JMB. ¿Se trata de un virus nacido de forma natural, o creado artificialmente por el ser humano para algún fin oculto?

CMJ. De todas las fuentes que se han manifestado al respecto, a quien considero más veraz desde la perspectiva periodística, debido al contexto y a los hechos, es al del premio Nobel de Medicina Luc Montagnier, que afirma, después de analizar el SARS-COV2, que ha sido manipulado genéticamente en laboratorio.

JMB. De ser creado, ¿a quién le podría interesar su existencia y con qué fin?

CMJ. En el libro apunto a dos laboratorios de origen. Uno es el Instituto Virológico de Wuhan, dedicado a la guerra, y el otro es Wuxi. Ambos están participados por capital internacional; el primero, incluso, ha recibido financiación de la Unión Europea. Cuando sigues el rastro del dinero, toda la confusión generada empieza a tener una lógica, la lógica de la lucha por el poder.

JMB. ¿Nos hallaríamos ante una nueva guerra? En España el gobierno ha manejado su gestión con esa terminología.

CMJ. No solamente en España, sino en la Unión Europea por voz de su presidente, Josep Borrell, o en Estados Unidos desde la administración Trump… Es una guerra por la hegemonía mundial del siglo XXI, una guerra por el control de la tecnología y los recursos energéticos —de ahí viene la instrumentalización del cambio climático, que será la próxima “pandemia mediática”—. Han creado en la población una psicosis de guerra con una pandemia ficticia. Un teatro geopolítico, un psicoescenario, una mentira global. Es cierto que hay un virus que provoca enfermedad y muerte, pero las cifras no alcanzan la categoría de pandemia, por ello, la OMS manipuló el significado de la palabra pandemia en 2009, preparando el camino a la guerra que estamos viviendo.

JMB. ¿Hay interés en estigmatizar o silenciar a los ‘negacionistas’? ¿Por qué?

CMJ. Eso es lo que hace el poder, descalificar a quienes les plantan cara con argumentos científicos. El “negacionismo” es un cajón de sastre, cabe todo. Pero que llamen así a reputados médicos, periodistas, biólogos y permios Nobel que demuestran con investigaciones sólidas que nos están mintiendo, evidencia la falta de ética de los calumniadores y el ataque contra las libertades y derechos constitucionales. Es un atentado contra la dignidad personal y profesional.

JMB. En tu libro «Los amos del mundo» (publicado hace 10 años) ya avisaste de que una de las maneras que tenía la élite de controlar a la sociedad era a través de las pandemias. ¿Crees que estamos en ese caso apelando a lo que escribiste?

CMJ. Sí, hace diez años avisé de los nuevos métodos de guerra diseñados por estas elites contra la población, como la táctica de las pandemias, del cambio climático y de la creación de líderes artificiales. Ese libro, Los amos del mundo están al acecho, fue censurado durante siete años en España y recuperado recientemente por mi editorial, Planeta. A veces siento cierto complejo de Casandra. La pandemia es una táctica de guerra dentro de una estrategia global diseñada para imponer una dictadura mundial.

JMB. ¿Lo que está pasando es un tema de control social? Todos hemos visto los bandazos en el manejo y gestión de la pandemia. ¿Cómo valoras estos aspectos del asunto?

CMJ. Además de la guerra hegemónica, han declarado una guerra a la población mundial. Desde su óptica, sobramos personas, cuando la Sociología nos lleva a comprobar que España, por ejemplo, tiene zonas vacías. Igual que China, donde viajé hace unos años y vi enormes extensiones de terreno sin habitar. Es escalofriante oírles hablar de esta cuestión. Incluyo sus declaraciones en mi libro y lloraba mientras las transcribía. Las sensaciones que viví en el proceso de investigación de esta obra no pueden igualarse a mis experiencias previas. Ha sido un viaje al inframundo.

JMB. Además de escritora, eres periodista. ¿Cómo evalúas el papel de los medios de comunicación en España ante la situación? No se ha visto ni un solo ataúd, ni cadáver ni enfermos con respiradores, ni morgues… Pareciera la pandemia de ‘Los mundos de Yuppy’, ¿no?

CMJ. Para mí, uno de los grandes perdedores en esta historia es el periodismo oficialista, que es hoy un arma del poder. Hay programas que han usado imágenes de un hospital chino afirmando que eran de un hospital madrileño. Como en toda guerra, la propaganda sustituye a la información para imponer una realidad falsa.

JMB. Parece quererse un control social por parte de las élites a través del cine, las redes sociales, los medios de comunicación, etc. En tu libro afirmas que “está «prohibido cuestionar la verdad oficial». ¿Cómo luchar entonces contra ello?

CMJ. El cine y los famosos son excelentes transmisores del mensaje del poder porque sus seguidores ignoran estos mecanismos y están totalmente desprevenidos. Contra esta hábil herramienta, se lucha con datos, con información, con conocimiento. Para mí, uno de los capítulos más reveladores del libro es el de los laboratorios de manipulación social de la elite, fundados hace un siglo, y de donde provienen las órdenes de usar mascarillas y el distanciamiento entre personas. Uno de sus grandes gurús es Alex Pentland, que afirma que para volver a reunirnos debemos renunciar a la libertad y vivir bajo una vigilancia constante e intrusiva, como los ciudadanos chinos. La dictadura china es su modelo. Se lucha contra la mentira conociendo la verdad que existe detrás de “la verdad oficial».

JMB. ¿Crees que Bill Gates y su fundación tienen responsabilidad en todo lo que está pasando? En caso afirmativo, ¿cuál sería?

Cristina Martín Jiménez.

CMJ. Absolutamente. Es un perverso manipulador. Tiene una fijación: solucionar el problema de la demografía con vacunas. Y lo dice abiertamente. Yo no me voy a vacunar del SARS-COV2. Es el jefe de la OMS, su financiador principal. Y las vacunas de AstraZeneca-Oxford, que ha comprado el Gobierno español, han sido financiadas por su Fundación, a la que Pedro Sánchez entregó 400 millones de euros de nuestros impuestos. ¿Cuánto nos va a costar esta vacuna? Cuando un filántropo te declara su amor, desconfía.

JMB. Haznos una evaluación del papel de la ONU en todo esto y, en concreto, de su organismo de salud que es la OMS.

CMJ. Aporto pruebas en mi libro que demuestran que la OMS es un organismo criminal, al servicio de las grandes farmacéuticas y del control de población. Esterilizó a las mujeres en Kenia con vacunas, sin que ellas lo supieran. Esto debe ser juzgado. Con respecto a la ONU, su secretario general, António Guterres, ha pedido en la 75 Asamblea un gobierno mundial. Ya hablan abiertamente del fin de la democracia.

JMB. El colapso de la economía parece haber sido buscado por las élites, ¿con qué propósito?

CMJ. Si diseñas una estrategia para hundir las economías, ¿por qué fase empezarías?: por la del miedo. Háblales de un enemigo invisible que les persigue en los bares, en el cine, en las calles y convénceles de que sólo pueden vencerlo encerrándose en casa. Es un cuento para niños. Es lo que la CIA llama historias de portada. Ahora, el 80% del empleo destruido con los confinamientos procede de las pymes. ¿Y quién se beneficia de un país a saldo? Los grandes fondos buitres del señor Gates, Rockefeller o Bezos, por citar algunos. Soros Fund y BlackRock han comprado una parte de la Liga de Fútbol española y Warren Buffett está comprando cadenas hoteleras en Cataluña, Baleares, la Costa del Sol y Canarias. Son socios de capitalistas chinos, que también hacen su agosto. Estos megagrupos son los propietarios de los conglomerados de comunicación que han difundido el miedo por todo el mundo. Es una jugada de ajedrez en la que los políticos participan como convidados de piedra. Pero, no hay duda de que ellos son cómplices de este desastre económico y humanitario.

JMB. ¿Cómo ganar el futuro? ¿Qué les dirías a los lectores de tu comarca de Los Alcores en relación con este tema del coronavirus?

CMJ. A nivel individual, estamos en mitad de una batalla cultural. La cultura es aquello a lo que damos culto y nos están condicionando para que adoremos la cultura de la muerte: aborto, eugenesia exprés, vacunas infertilizantes, ingeniería de género y ataque a la familia, que, como afirman públicamente Bill Gates y George Soros, debe desaparecer. Esta es la ideología de unas elites que no valoran la vida y que se consideran los nuevos dioses, los más sabios y aptos para decidir quién vive y quién muere. La plandemia y la guerra cultural no pueden entenderse sin observar los acontecimientos actuales desde el sustrato espiritual. Pretenden cambiar la mente y el alma de las personas para que renunciemos a la libertad en nombre de una falsa seguridad paternalista, propia de totalitarismos recientes. Defender la vida, la verdad y el amor es hoy la gran rebeldía.

En su futuro, quieren mujeres y hombres robots, desconectados de su alma, cerebros escaneados y hackeados, el internet de las cosas y de las personas. Una esclavitud sofisticada a la vuelta de la esquina. ¿Vamos a permitir que nuestros descendientes sean esclavos o nos vamos a rebelar contra el mal que nos acecha? Nos han prohibido el amor y la vida y, ante leyes injustas, tenemos el deber moral de desobedecer.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *