Entrevista a José Manuel Bautista Vallejo, director de El Periódico de Mairena

Un análisis del panorama político ante las próximas elecciones y, sobre todo, una reflexión sobre la política local

El Periódico quiere hacer un análisis del panorama político ante las próximas elecciones y, sobre todo, una reflexión sobre la política local a través de la opinión del director de este medio, El Periódico de Mairena. José Manuel es, además de director de este periódico, Profesor Titular e investigador en la Universidad de Huelva, Doctor Europeo en Psicopedagogía y Doctor Honoris Causa por la Universidad Iberoamericana de Paraguay.

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Las estadísticas no auguran muchos cambios en cuanto a los resultados de las nuevas elecciones. ¿Crees que será posible un acuerdo entre partidos en esta segunda convocatoria?

El panorama anda revuelto. Muchos vaticinan esta vez el fin de la historia, otros apelan a esa situación de miedo para evitar el voto al contrario y hay quienes parecen vestirse de cordero para que no se vean sus fauces. Desde luego, la situación a la que nos enfrentamos es mala, albergar una esperanza es difícil por cuanto no parece que haya disposición para el acuerdo, al menos hasta ahora las señales que nos han enviado los partidos durante casi medio año ha sido inequívoca: estamos dispuestos de dejar en la parálisis a este país porque el parlamento es más importante que los intereses y necesidades de los españoles.

¿Qué consecuencias pueden ocasionar?

Nadie sabe lo que pasará tras las nuevas elecciones, pero hay muchas posibilidades de que nos veamos de nuevo en la situación repetir una vez más las votaciones allá por la Navidad de 2016. Tal vez lo único que alterará este paso inexorable de los acontecimientos sea el relativo a los resultados electorales, me explico, si Pedro Sánchez no remonta durante los días venideros y se autocumple lo que marcan las estadísticas: que el PSOE será superado por Podemos, es posible que el 27 de junio se autoaparte o sea apartado como líder del PSOE. La más fuerte en este momento, al menos lo que parece, es Susana Díaz, presidenta de la Junta de Andalucía, pero ésta puede verse ante una papeleta muy amarga por tener que liderar un Partido Socialista cabizbajo y muy tocado. ¿Es su momento? Creo que ella no lo quiere ahora, pero tendrá que tomar la decisión de su vida.

¿Todos contra Rajoy? ¿Es realmente el problema del cambio que necesita España o hay una lucha de poder?

En política hay siempre lucha, lucha por el poder, quien no quiera ver esto no ha entendido de qué va la política. Es posible que siga habiendo un fondo de servicio al bien común, servicio público, trabajo por los demás, pero los hechos y la situación en la que se encuentran todos los partidos políticos demuestran que hay un objetivo de control del partido, control del poder, llegar a los lugares donde se toman decisiones, lógicamente se dirá que es para tener la capacidad para cambiar las cosas, pero al ritmo que van los asuntos cada día es más complicado creer esto. En este contexto, complicado y complejo, tenemos una situación clara: hay cuatro aspirantes a gobernar, tres de ellos contra Rajoy y uno de ellos, Rajoy, quien preside en funciones, con experiencia para continuar gobernando, que no es poco. En un momento como el que vivimos las aventuras pueden costarnos caras.

¿Por qué crece la izquierda radical o partidos antisistemas?

Esto ha sido analizado por muchos expertos dentro y fuera de España. El contexto de nuestro país ha tenido los ingredientes que se han repetido en otras ocasiones en el pasado, fundamentalmente la situación de crisis económica, también de crisis de valores que es la que está de fondo de la crisis de todo el sistema, y ambas muy profundas, corrupción galopante, no solamente en la clase política, pero ella impacta de especial forma, se lleva a los medios de comunicación (muchos de ellos al servicio de opciones políticas, de ahí que se ha sabido explotar este tema de forma importante) y esta corrupción aparece todos los días para hundir a determinados partidos y elevar a otros por encima de sus virtudes. Entonces, el hastío, la indignación, el hartazgo han sido recogidos por Podemos y otras fuerzas antisistemas en algunas regiones de España para presentar un programa de salvación, eso sí, con unas cuentas y unos esquemas que han ido revisando continuamente ante la falta de credibilidad. El 27 puede pasar de todo, pero si malo es el sistema que tenemos, el antisistema que se pueda proponer puede destruir lo que hasta ahora funcionaba.

Centrándonos en Mairena: para las próximas elecciones municipales la información con la que cuenta este medio es que dos nuevos partidos políticos, Ciudadanos y Podemos, se suman a los ya existentes. ¿Qué supone esto para Mairena?

Queda aún lejos, pero en el contexto en el que vivimos podríamos afirmar, desde un punto de vista teórico, que se trata de una riqueza para nuestra localidad. Si el Partido Andalucista definitivamente desaparece y se suman dos fuerzas más, en apariencia distintas a las que hay ahora, contaríamos con 5 fuerzas políticas para un pueblo como el nuestro en donde los partidos obtienen unos pocos miles de votos de media y a veces la diferencia es minúscula. Es nuestro sistema, así hay que aceptarlo, si bien sobre él podemos opinar. Una cosa quedó clara hace pocas semanas: Izquierda Unida y Podemos no son tan distintos como para presentarse por separado y comprendiendo que las encuestas les daban más juntos que por separado, no se hizo esperar el acuerdo. Lo que vemos hoy es que no hay ninguna diferencia entre ellos, si es que alguna vez la hubo. El 27 de junio les dará o quitará la razón, y esto podría tener graves repercusiones para la marca Izquierda Unida, porque no todo el mundo ha estado de acuerdo con esta iniciativa de acuerdo. El acuerdo, ahora, ha venido porque son un frente contra el mismo “enemigo”: Rajoy, y sobre eso se ha basado fundamentalmente su pacto. De Ciudadanos podemos decir menos, su estrategia deja a muchas personas confusas, gobernar con opciones distintas y que no se note en la práctica suficientemente un cambio es, simplemente, un problema que tendrán que ver cómo gestionan en adelante.

En Mairena, ¿se gobierna o se gestiona?

Gobernar es más complicado que gestionar. La gestión de un pueblo como Mairena no parece mala, aunque todo el mundo podría contar alguna experiencia sobre cómo le ha ido en la Delegación de Urbanismo o algún otro servicio prestado por el Ayuntamiento. En mi opinión, y después de escuchar a mucha gente, creo que podríamos calificar la gestión de nuestro Ayuntamiento y sus servicios como buena, evitando entrar en los problemas que hay, que son falta de presupuesto para atender todas las necesidades, aunque no me refiero a las básicas que parecen estar cubiertas, consiguientemente falta de personal, etc. El balance es bueno, pero es mejorable en muchos sentidos. Sin embargo, gobernar en más complicado. Gobernar es, sobre todo, tarea de los presidentes de la nación y de la Comunidad Autónoma, si bien el nivel local exige más allá de la gestión igualmente una capacidad para elaborar una estrategia y tomar decisiones que serán importantes para el medio y largo plazo. Terrenos como la dotación de ciertos servicios, el plan de movilidad, la cultura emprendedora, etc. En todos estos terrenos se han tomado importantes decisiones en Mairena, lo que implica que nuestro actual alcalde lo está haciendo bien, gobierna con visión, y eso tiene gran importancia. Esa huella permanecerá.

¿Cuáles son los principales problemas de Mairena?

Dicho lo anterior, es cierto que los problemas existen, por falta de presupuesto y carencia en los recursos humanos. Más penoso sería admitir problemas por falta de visión o porque se quiere dejar dormir el mismo por falta de intensidad y para evitar problemas. Es posible que una política adecuada de comunicación del Ayuntamiento ayudara con estos últimos, pero no parece que así ocurra. Por ejemplo, en ocasiones vemos problemas de infraestructuras (deterioro de parques, zonas verdes abandonadas, etc.) ante lo que no sólo no parece que se haga nada, ni solventar el problema, ni algo que se le parezca para explicar por qué la situación se alarga en el tiempo. Muchas veces decimos, ¿por qué tanta zona verde si luego no hay dinero para mantenerlo? Es un problema porque esto parece ser el signo de nuestro tiempo. Hasta que surge la iniciativa del césped artificial que, permítame la expresión, ha quedado divinamente y no requiere ningún mantenimiento. ¿Y el resto? Lamentablemente si hace mucho calor este año el césped morirá… Ahora bien, ahí no acaban los problemas, la mejora de nuestra educación, donde el Ayuntamiento en casos como el del colegio El Prior ha hecho todo lo posible ante el incumplimiento permanente de la Junta de Andalucía en la construcción de la segunda fase del colegio, bajando la categoría de nuestra educación a “bono basura” en cuanto a infraestructuras, o los problemas relativos a otras delegaciones y su actitud en ocasiones de celo elevado, en ocasiones miro para otro lado… hacen que los ciudadanos de vez en cuando chirríen ante el mal funcionamiento de las cosas en nuestro pueblo. En ello la responsabilidad del Ayuntamiento en ocasiones es total, en otras ninguna.

Rocío Sutil ha sido nombrada recientemente Diputada de Cultura y Ciudadanía en la Diputación de Sevilla. El protocolo la hace estar por encima de sus compañeros concejales de Mairena o, incluso,  por encima del propio alcalde. ¿Qué te parece este nuevo rol y la situación creada?

Se trata de un asunto doméstico y en clara clave política: la política hay que aprovecharla, más allá del significado teórico que pueda tener, para obtener el poder y procurar que el contrincante lo pierda. Ese es el mensaje que nuestros políticos nos mandan habitualmente. Aquí no es aplicable aquello de que todos tenemos que ser humildes, humildes servidores diríamos, y presentarnos como tales, ahora si el rol nuevo beneficia para sobresalir, dirá la política, ¿por qué no iba a aprovecharlo? Si el protocolo coloca a la diputada por encima del alcalde en actos institucionales, si es eso lo que dice, qué más tenemos que decir nosotros. Ahora bien, el ciudadano pide otra cosa, más allá de la batallita protocolaria: se pide al político menos galería y más solución a los problemas que tenemos, que no son pocos.

¿Es difícil ir contracorriente? Me refiero a contar algo en contra del partido o partidos que gobiernan.

Siempre es complicado, máxime cuando el ideario coincide con el partido que gobierna o cuando ése o todos los medios están subvencionados, como ocurre en el caso de Cataluña. Esta situación es flagrante, pero se mantiene, no es sólo un problema de Mairena, Andalucía o España, es un problema mundial. ¿Hasta dónde estamos dispuestos a hacer una crítica a quien gobierna y recibir al día siguiente una llamada de atención…? Y esto no sólo pasa con los medios de comunicación, ocurre igualmente con el resto de las instituciones de nuestra localidad: luchar por algo tiene enfrente no molestar al que gobierna no vaya a ser que luego te niegue el pan y el agua. Y no sólo pasa con quien gobierna, acontece entre instituciones de la vida social, no hay tantos casos de valentía en este sentido, es incómodo y te pueden colocar a su vez en una diana donde quedas aislado. Así, el español medio ha aprendido a no meterse en problemas, lo que conlleva que los demás manejen su vida. Forma parte de nuestra naturaleza. ¿Qué dice el padre sobre lo que hace el maestro? No protesto porque le cogerá manía a mi hijo. Pues bien, esto es aplicable a todas las dimensiones de nuestra vida.

Entonces, esto va en contra de la libertad de expresión y sobre todo del derecho a ser informado.

La libertad de expresión y otras libertades siempre tienen un contexto y un ambiente. Estamos en España, Andalucía, Sevilla, Mairena, no lo olvidemos, y ejercer aquí nuestros derechos es ejercerlos en este contexto donde cobra significado una determinada cultura de la reclamación (a veces pensamos, ¿reclamar para qué?), cultura de la protesta (¿ante quién?), cultura de la responsabilidad en el cumplimiento de nuestras obligaciones (muchos dicen: si el otro no lo hace yo tampoco), etc. El derecho a ser informado y a informar están, como todos los demás en nuestro país, garantizados y, en general, se ejercen. Pero, repito, a veces lo hacen a trancas y barrancas, debido a que falta una cultura, por lo general, de la rendición de cuentas en los partidos políticos, de sensibilidad para escuchar y resolver el problema por parte del funcionario, de empatía para conectar con las necesidades del ciudadano que viene con un problema y no sabe cómo expresarlo, siendo ahí donde la capacidad de este servidor público cobra mayor importancia. Los medios de comunicación, en este sentido, nos debemos a todos estos ciudadanos porque en muchas ocasiones ponemos rostro a esa demanda que no parece escuchar nadie.

¿Se está perdiendo el periodismo de calidad?

Hay lugares donde ya parece perdido del todo. La situación que vive en Cataluña, por ejemplo, en donde determinadas informaciones no llegan a conocerse, tema que no es de ahora, recordemos lo que pasó hace algunos años con el hundimiento en el Barrio del Carmel, ausencia de información casi total, o lo que pasa hoy con la defensa de lo español allí mismo. Es una tragedia. Definir el periodismo de calidad es no sólo hablar de los atributos de un buen periodismo desde el punto de vista de lo que cuenta, supone, también y fundamentalmente, definir la pluma independiente que se sitúa entre quien gobierna y los ciudadanos para, en muchas ocasiones, contar cosas incómodamente. Esto no es fácil y hay mucho periodismo a sueldo porque grandes empresas, con enormes intereses políticos, se hicieron con el poder en estos medios. Pero, todo el mundo tiene derecho a vivir de su profesión y todos a reclamar lo que nos parece justo. No ser un medio subvencionado tiene sus problemas, pero enormes ventajas ante la verdad de los hechos.

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