Ahorro sí, pero con responsabilidad

Artículo de Jesús Marín Pinilla que recalca que en un momento como el de hoy es de “vital importancia elegir correctamente qué tipo de plan de pensiones contratamos”

“La deuda es producto del beneficio de otro”. Frase económica.

Lean el siguiente titular: “La banca ofrece créditos al 0% para invertir en planes de pensiones” (Fuente Cinco Días http://cincodias.com/cincodias/2014/12/01/mercados/1417448156_470584.html). Reflexionen.

Dado el problema de pensiones públicas que existe en España (mi opinión sobre el tema http://elperiodicodemairena.com/2014/07/condenados-por-el-sistema/) debemos tener clara la necesidad y la obligación de complementar a través de otros mecanismos la cada vez más pequeña pensión por jubilación que teóricamente Jesús Marín Pinillaobtendremos en el futuro. Formas hay muchas, pero uno de los métodos tradicionalmente más utilizados ha sido la contratación de un plan de pensiones, un producto de ahorro privado en el que el partícipe (usted) realiza una serie de aportaciones periódicas a un fondo de pensiones a lo largo de una serie de años y hasta alcanzar la edad de jubilación, fecha en la que rescata (cobra) la cantidad ahorrada más una supuesta revalorización. Subrayo la palabra supuesta porque la revalorización real, lo que hemos ganado durante todos nuestros años de sacrificio, también puede ser una cantidad insignificante o incluso negativa. Sí, han leído bien. Recuerden, no hay nada seguro, de ahí la vital importancia de elegir correctamente qué tipo de plan de pensiones contratamos, es decir, no se trata de contratar aquel plan (o cualquier otro producto) que nos vende el comercial de turno de la sucursal bancaria porque nos regalan un iPad o nos prestan dinero al 0% para invertir en dicho plan. No, no se trata de eso, puesto que para que podamos obtener una verdadera rentabilidad al alcanzar la edad de jubilación, el dinero que aportamos al plan de pensiones necesita ser gestionado por una empresa gestora que cuente con verdaderos profesionales que velen por nuestros intereses y, casualidades de la vida, algunos de los planes de pensiones más comercializados por las entidades bancarias no destacan precisamente por eso.

Pero al margen de todo esto, lo más preocupante bajo mi punto de vista es la alta exposición que todavía tenemos la mayor parte de los clientes ante titulares de prensa como el comentado anteriormente. Habrá personas que decidan que puede ser conveniente firmar ese préstamo que “facilita” el banco y aportar la cantidad prestada a su plan de pensiones por motivos fiscales, no digo que no lo sea. Puede que haya personas que piensen “como el préstamo es a interés cero, lo firmo porque no me va a costar nada” y es cierto, salvo que la letra pequeña diga otra cosa, que dicho préstamo no tiene coste financiero, pero el coste económico y psicológico es innegable y más que significativo. Y es que tener que devolver cuotas de importes que pueden rondar los 500€/mes en algunos casos (léase que el importe máximo de préstamo para esta modalidad a partir del próximo año es de 8.000€. Dividan entre 12 mensualidades) con los actuales niveles de deuda que mantienen las familias, las reducciones salariales, el ritmo de destrucción de empleo, el elevado nivel de paro y el usurero sistema impositivo que cada vez ahoga más a la clase media, no deja de ser un verdadero ejercicio de ingeniería financiera.

De nada vale criticar a la banca por poner en práctica este tipo de estrategias, poco éticas, sí, pero lícitas al mismo tiempo. Lamentable es la poca o nula importancia que le dan todos nuestros políticos a la educación financiera. Preocupante es el escaso interés de gran parte de la población por adquirir un poco de cultura financiera.

El ahorro, imprescindible como ya hemos visto, es obligatorio ponerlo a trabajar a buen recaudo para minimizar los riesgos de pérdida y tratar de maximizar los beneficios. El ahorro se fomenta poniendo en práctica una escrupulosa política de gastos, eliminando aquellos que no son verdaderamente necesarios. El ahorro se consigue adaptando los gastos, fáciles de conocer, a los ingresos, más volátiles, flexibles e impredecibles, y no al revés. El ahorro no se obtiene con más deuda, no se obtiene fomentando el endeudamiento ineficiente, que no nos engañen. No echemos más leña al fuego.

Comentarios de “Ahorro sí, pero con responsabilidad”


  1. MANUEL+GONZALEZ says:

    Los bancos defienden sus propios intereses (altísimos sueldos para sus ejecutivos, planes de pensiones astronómicos para sus empleados, jubilaciones anticipadas con pensiones millonarias para todos los componentes del banco, etc.).

    Ante esta situación, y dado el alto nivel de emprendedores que hay en nuestro querido pueblo de Mairena, propongo que nos independicemos de los bancos, y creemos una asociación, o empresa, o la forma jurídica que corresponda, por la cual, el conjunto de personas que tiene ahorros en Mairena, se lo preste al conjunto de emprendedores, y que esto sirva para crear empleo y progreso en nuestro pueblo.

    Esto no es una utopía, ni una parida, es lo que hacen en Alemania, en la que los ahorradores invierten en empresas locales, en las que incluso trabajan muchos de ellos. Los ahorradores obtienen un interés razonable por sus ahorros, y además son copropietarios de empresas locales, dirigidas por gente conocida, muchas veces amigos, y de total confianza.

    Si alguien está interesado en esta idea que convoque una reunión, de ahorradores y emprendedores, que se puede canalizar a través del programa Impúlsame (Aceleradora de Empresas de Mairena del Alcor).

  2. jimeneZ says:

    Los pesaos de IU son como el Betis , todo el día dando por saco con la misma cantinela.

  3. Javier Trigueros says:

    Austeridad como principio, dejando de lado las ideologías particulares que defienda cada cual, como expone aquí Julio Anguita.

    ” La Austeridad es un principio y también una virtud que parte de un principio que debiera ser asumido por los que nos reclamamos del comunismo: La satisfacción de las necesidades humanas en todos los ámbitos mediante la adecuada práctica económica que consuma, reponga y equilibre la relación entre Ser Humano y Naturaleza. No se trata de una propuesta de vida que induzca a entrar en el mundo de los cartujos o de los trapenses sino muy al contrario una propuesta de sociedad en la que la creatividad, la participación y el uso inteligente de los recursos tenga su origen en la voluntad general y no en las campañas de publicidad tendentes a crear necesidades artificiales o a consumir sin tasa. Austeridad es en este sentido, racionalidad.”



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