100 números no es nada, y es mucho: Larga Vida a El Periódico de Mairena

Para nuestro pueblo El Periódico de Mairena ha supuesto un elemento dinamizador, informativo, social y cultural tan valioso en términos relativos, que su llegada marcó una línea divisoria entre el antes y el después

100 números en la calle de El Periódico de Mairena puede ser poco si lo comparamos con otros pueblos y ciudades donde la prensa estuvo presente a lo largo de décadas, en tanto en cuanto para nosotros la información en papel y formato local es un valor más o menos reciente. Pero siendo conscientes de esto, tampoco puede escaparse – ¡oh oxímoron!- que esas cien portadas pueden suponer mucho. Es ahí donde entra en juego el valor de lo absoluto y lo relativo. O sea, que para nuestro pueblo ese balance de apariciones del periódico local decano e impreso han supuesto un elemento dinamizador, informativo, social y cultural tan valioso en términos relativos, que su llegada marcó una línea divisoria entre el antes y el después.

Cada mes, la prestancia de El Periódico de Mairena queda revalorizada con la acogida que le dispensan cientos de maireneros y maireneras, que han hecho de él un referente esencial para su mayor y mejor conocimiento de cuanto ocurre en su ciudad. O que aun sucediendo fuera puede resultarles atractivo o relevante. Ese, sus lectores, es el tesoro más valioso de la publicación, que heroicamente continúa sobreviviendo contra viento y marea, lejos ya de aquellos iniciáticos tiempos en los que constituía una magnética novedad, centrando la mayor parte de su atractivo en esta cualidad.

Como digo, es una proeza casi milagrosa su supervivencia, teniendo en cuenta lo mucho que ha cambiado la prensa escrita desde aquellos años noventa cuando el medio veía la luz, y este proceloso siglo XXI, que tantos cambios sociales y en el ámbito de la comunicación nos ha dispensado, en los que resulta obligado sumar a los cambios esa crisis lacerante que ha hecho mella con democrática ecuanimidad en los bolsillos de todos y cada uno de nosotros y nuestras familias. Porque es verdad que cien pesetas no era nada, y un euro tampoco lo es, aunque todo depende de las prioridades a atender cuando la economía no es boyante y administrarse es un factor prevalente. En el reparto, lo menos prioritario siempre termina perjudicado, sucediendo que la información ya no lo es tanto al ser muchos y diversos los canales a través de los que se accede a ella.

De otra parte, y dentro del siempre estratégico factor económico, que se antoja determinante para el mantenimiento de un proyecto de estas características, no merecen ser desestimados elementos como la evidente bajada de los precios de la publicidad, la reducción del número de anunciantes por efecto de la omnipresente crisis, o el reparto de la tarta, que antes se limitaba a algún medio público que se afanaba por hacerle la competencia desleal, mientras que ahora remite a la plausible aparición de otros medios como la potente televisión local, que a su atractivo formato añade el hecho mismo del valor añadido de la novedad.

A pesar de todo, y gracias a la empresa editora Integraf, el apoyo de la familia Bautista y el trabajo continuado de cuantos durante este tiempo nos hemos comprometido a fondo con el proyecto, el medio prosigue su andadura apareciendo cada mes en los kioscos y puntos de distribución habituales. Siempre infatigablemente fiel al compromiso social adquirido por todos nosotros, dilatado y pertinaz pese a su poca relevancia lucrativa, a la espera de tiempos mejores en ese aspecto, pero sólidos y rocosos en la perpetuación del deseo de servicio a la comunidad de Mairena del Alcor en su conjunto. Esa ha sido y es nuestra bandera, alzada siempre desde la independencia, sin dejación de esa vocación de servicio atada a los principios que nos inspiran, aunque atentos a un tiempo al respeto inquebrantable hacia el pluralismo social de nuestra comunidad.

Hoy, a pesar de la nueva realidad de Internet, las redes sociales y la pujanza de la televisión, afrontamos desde la ilusión un futuro que estoy seguro de que se nos abre halagüeño. Ante la nueva realidad del mundo global y el gran ojo vigilante que supone la red, nos hallamos hoy en una situación cómoda una vez dejada atrás la adaptación con éxito. En cuanto al resto de medios, nos situamos en el plano de la convivencia colaborativa desde el convencimiento de que todos somos necesarios, todos sumamos, a la espera del reflotamiento que puede suponer la recuperación económica total para el reflotamiento del papel. Hoy sabemos por experiencia que la prensa de partido nunca será competencia para nosotros, pues afortunadamente la gente ha aprendido a separar el polvo de la paja. Y por fortuna, tampoco existe el deseo del poder de torpedear nuestro medio, el de los maireneros y maireneras por demostrada praxis, desde el poder institucional.

Con esos mimbres, el deseo de ampliar y mejorar, además de la esperanza ilusionada por bandera, aspiro, deseo y me comprometo a seguir aportando para conseguir otros no 100, sino cien mil números más de El Periódico de Mairena. ¡Larga vida y rotundos éxitos!

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