Dos palitos

María José Daza - copiaLas expresiones o frases hechas, e incluso simples palabras sueltas, pasan también por sufrir el conocido y oído término “fashion victim”; término al parecer acuñado por el recientemente fallecido diseñador de moda Oscar de la Renta para definir a las personas “víctimas de la moda”. Dicho de otro modo, hay expresiones, frases hechas y palabras, que se ponen de moda; y vaya por delante que no es mi intención desmeritar el que tengan todo el justificativo del mundo para que así sea por el momento que nos esté tocando vivir.

El caso en cuestión que me ocupa es el análisis del vocablo “estrés” cuya definición, la más real y española de todas, de entrada da vértigo; ya con ello nos haría realmente usarla mucho más comedidamente…

Dícese de la “Tensión provocada por situaciones agobiantes que originan reacciones psicosomáticas o trastornos psicológicos a veces graves”. Lo dicho, de vértigo. Sin embargo si seguimos queriendo encontrar una ilustración que más se acerque a lo que en algún que otro momento podamos estar sufriendo, encontramos una más cuerda: “Estado de tensión nerviosa”. Creo que este estrés sí que es más común o al menos debe corresponderse  con una Fase I en comparación con la anterior real definición. Bromas aparte, que desde luego no las merece el tema, podemos seguir indagando en el corazón del susodicho término encontrando, según dicen, distintos tipos de estrés que pasan por los denominados normal, patológico, post-traumático o laboral entre otros. Si en el colesterol está el bueno y el malo, dentro del estrés también está esa bifurcada polaridad. Y es que el estrés bueno, el positivo o “eustrés”, llega incluso a ser necesario para adaptarse a retos, a cambios de nuestro día a día, para resolver situaciones complejas pudiendo por lo tanto generar una respuesta automática, más acertada, ante condiciones externas amenazadoras o desafiantes.

Qué duda cabe que el estrés conlleva una afectación a las relaciones sociales y he aquí, la relación entre estrés y la terminología “habilidades sociales”, entendidas estas como conductas imprescindibles para interactuar y relacionarse con los demás de forma efectiva y satisfactoria. El desarrollo de dichas habilidades sociales nos ayuda a comunicarnos con los demás de forma eficaz, mejorar las relaciones interpersonales que mantenemos, conseguir lo que deseamos y en definitiva, vienen a ser moduladoras del estrés laboral al que se someten muchas profesiones. Tras enlazar los anteriores términos de estrés y habilidades sociales, podemos dar un salto hacia otro tercero relacionado con los anteriores. Se trata de otra palabra “fashion victim”, la archiconocida “coach” y por ende “coaching”. Ambas no están recogidas por nuestro regio diccionario, aunque viendo españolizadas “bluyín” o el rico “sándwich”, bien podrían estar al caer “cóach” y “cóaching” para definir el primero como el entrenador personal que hace lo segundo; siendo esto último el método, la técnica que consigue el máximo desarrollo profesional y personal del individuo, facilita el aprendizaje, promueve cambios emocionales, conductuales y el logro de metas propuestas. De entre las múltiples aplicaciones del coaching profesional está el gestionar el tiempo, los recursos, las prioridades y por supuesto, el estrés.

Si formarse, aprender, saciar curiosidades y preguntar “¿Por qué?” resultan para mi persona auténticas “delicatessen” (locución sí visada por la RAE), nunca una acción formativa  se me antojó tan espectacular como aquel “Habilidades Sociales y Resolución de Conflictos” impartido por un auténtico y genuino mago llamado Juan Bellido que resultó  ser nada más y nada menos que coach profesional. Experiencia única e irrepetible. Curso de formación continua que de la mano de aquel permitió que me adentrara en dicha disciplina moderna que hasta ese momento era total y absolutamente desconocida para mí. El título acreditativo de la acción formativa fue lo de menos. Me llevé metida en una carpeta el que todo es posible si quieres, si puedes o si alguien te entrena para conseguirlo. Que no solo es fundamental la comprensión y entendimiento hacia los demás sino hacia uno mismo. Que es primordial mejorar el entusiasmo y la automotivación así como saber dónde estamos y tal vez más si cabe, a dónde queremos ir.

Nadie duda que a veces tenemos momentos en la vida de insatisfacción, de búsqueda de metas sin nombre, de apatía, y en general de sensación de infelicidad sin causa que bien pueden ser objeto de ese “coaching” anteriormente expuesto, aunque también no es menos cierto que tal como dijo aquel “coach”: “Quien no tiene una cruz, se la hace con dos palitos”. Así somos…

4 comentarios sobre “Dos palitos

  • Muy bien escrito y muy documentado el articulo de Maria José, pero existe otro coach mucho mejor, mas fiable, y con el que se obtiene los mejores resultados.
    Por supuesto, estoy hablando de JESUCRISTO que vino a la tierra hace mas de dos mil años para enseñarnos a ser felices durante toda nuestra vida, no solo en la vida terrena, sino tambien en la vida eterna.
    Recomiendo a este coach, nunca falla. JESUCRISTO siempre está dispuesto a enseñarnos, solo tenemos que leer el Evangelio, y seguir las orientaciones de la Iglesia.

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    • Muchas gracias por sus letras Manuel. Se las agradezco profundamente.
      Nunca hubiese caído en denominar a Jesucristo como “coach”, pero sinceramente lleva toda la razón del mundo… Creo que haciendo acto de conciencia, no es difícil para cualquier creyente el determinar que Él está ahí para ayudarnos, enseñarnos y orientarnos; en definitiva para ser ese entrenador personal de nuestro espíritu, voluntad, conciencia y en general existencia. Y lo mejor de todo, un coach al que puedes encontrar en cualquier lugar; al cortar un trozo de madera o incluso al levantar una piedra…

      Un saludo!

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  • Ni que decir tiene que se expresa con todo el entusiasmo y ganas el SER CADA DÍA MEJOR PERSONA. Para mí el renovar y reciclar la forma de conectar con la vida y la sociedad día a día es la fórmula para llegar a conocerte y vivir en armonía.

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    • A veces, incluso en nuestro propio pueblo, podemos estar tan cerca y tan lejos a la vez los unos de los otros…
      Lo más importante de aquel curso de informática: El conocerte! Y con ello tenerte cerca, hoy y siempre.
      Orgullosa de que mi pequeño principito te tenga también cerca cada día.

      Muchas gracias Merche! Te quiero amiga!

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