Cayetano… pintor de Mairena

Cayetano quedó en Mairena, pintó muchas fachadas y casas, y su vena artística ha hecho posible estos cuadros de sabor tan sencillo y popular.
Algunas son escenas que no se volverán a repetir

Artículo publicado en la Edición Papel nº 122 Diciembre-2018

El piso de Cayetano es un pequeño museo de pintura popular, sencilla, de rincones maireneros. Cayetano, pintor de “brocha gorda” y de pinceles finos cuando era necesario. De su fuente gorda, con el pilar de mosquitos (donde Cayetano vivió tanto tiempo) y de diversas estampas maireneras.

La vena artística de Cayetano hizo posible cuadros de sabor sencillo y popular

Cayetano. Foto: Alberto Mateos Jiménez.

No sé si algún día Mairena (cuna de artistas), tendrá un buen museo del arte mairenero en sus diversas facetas. Lo que sí es de justicia, que Cayetano tenga su rincón de cuadros populares, junto a los artistas pintores, que Mairena puede presentar en abundancia. Algunos de ellos viven fuera del pueblo, pero su arte ha quedado en diversas obras entre nosotros. Cayetano quedó en Mairena, pintó muchas fachadas y casas, y su vena artística ha hecho posible estos cuadros de sabor tan sencillo y popular.

Algunas son escenas que no se volverán a repetir. La fisonomía urbana cambió mucho en Mairena. Lo que antes era blanco, ahora se encontró con colores diversos en sus paredes, y donde había cosas sencillas, se ha construido de nueva planta. Cayetano nos deja estampas de su tiempo, de su plaza de las Flores, de su calle Marchenilla, de su calle la Iglesia (Daoiz). De su castillo, de su parroquia.

Se nos marchó bastante mayor. Mucha vida, mucha experiencia, muchos encuentros con las personas, muchas amistades, cariño del pueblo mairenero. Y mucho cariño a su esposa con quien compartió el amor a sus hijos, la compañía silenciosa de su vejez, sus visitas a la capilla del Cristo o las subidas a la misa de la parroquia. Desde la “tribuna” de su balcón contemplaban las procesiones o los acontecimientos de la plaza. Era su descanso después de tantos años de trabajo. Educaron muy bien a sus hijos, hoy con responsabilidades importantes en Mairena. Sí mereció la pena tantos esfuerzos.

Se marchó mayor, dejando mucha vida, muchas experiencias, muchos encuentros con las personas, amistades y mucho cariño de su pueblo

Participó en el “ateneo” de la plaza a la sombra del ficus. Aportó su opinión a muchos temas. Puso su experiencia al servicio de estos encuentros. No era reservado. Cayetano ha aportado, ha ofrecido, ha “construido” Mairena. Ha puesto el “ladrillo” que le correspondía en el caminar mairenero. Unido a otras muchas personas ha colaborado en la historia mairenera.

Ahora Cayetano contempla la plaza con ojos nuevos, con los de la bondad de Dios. No importa si la de las Flores o la de Antonio Mairena. Con el cariño de los suyos. Con el recuerdo de sus buenos amigos. Se alegrará de las casas que dejó tan bonitas, tan blanqueadas, tan limpias. Con mi hermano Pepe -buenos amigos- nos invitan a esa Mairena, que quisieron siempre mejor. Y alentará a los del “Ficus” a continuar su tarea. Buen “pintor” este Cayetano. Hasta con “brochas celestiales”.

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